El ajo fermentado en miel se ha convertido en una de las tendencias de bienestar que gana popularidad en redes sociales como Instagram y TikTok. Esta mezcla se promueve como un “remedio milagroso” que promete fortalecer el sistema inmunológico, así como favorecer la salud cardiovascular y digestiva.
Pero, ¿realmente funciona? Consultamos a la nutrióloga clínica Pilar Villafaña para conocer qué hay de cierto detrás de esta tendencia.
La profesional explica que tanto el ajo como la miel contienen compuestos que han despertado el interés de la investigación científica, pero que todavía existen importantes límites sobre lo que puede afirmarse de esta preparación.
El ajo, por ejemplo, contiene compuestos azufrados a los que se han atribuido propiedades antimicrobianas. La miel, por otro lado, contiene polifenoles y peróxido de hidrógeno, relacionados con propiedades antisépticas y calmantes, especialmente en la zona de la garganta.
De acuerdo con Villafaña, existen investigaciones que han analizado específicamente la relación entre el consumo de ajo y la salud cardiovascular.
“Aunque se ha podido ver que algunos marcadores cardiovasculares y metabólicos han tenido ligeras mejoras al consumirlo, no se encontró una reducción significativa de estos frente al no usarlo”, sostiene.
En el caso específico de la combinación de ajo y miel, la evidencia es todavía más limitada.
“No hay estudios que quizás hablen de la mezcla de ajo y miel y que, al fermentar, lleven a prevenir o curar infecciones importantes, o que se refuerce de inmediato el sistema inmune por el solo hecho de usar esta combinación”, afirma.
El auge de esta preparación responde a una combinación de factores, a consideración de la experta. Tanto el ajo como la miel tienen una larga historia en la medicina tradicional y en los remedios caseros que han pasado de generación en generación.
A esto se suma la idea de que lo natural es mejor o más seguro que cualquier medicamento. “Ese efecto atractivo de ´remedio ancestral´ vende y se percibe como bueno, real y efectivo por ser natural, accesible, económico y fácil: solo dos ingredientes”, explica.
Por Norberto Rubio
