La evidencia médica ha demostrado que en los niños nacidos de padres alérgicos al huevo y al maní, la introducción de estos alimentos en los primeros meses de vida del bebé, las reacciones alérgicas alimentarias severas a esos productos en sus hijos son menos frecuentes y con tendencia a desaparecer.
Diferente a cuando el maní, el huevo y otros alimentos son introducidos mucho más tarde en la alimentación del lactante para, supuestamente, evitar dichas reacciones.
¿Y si nos adelantamos y damos a la embarazada y a la madre que está amamantando una dieta rica en huevos y cacahuetes?
Un ensayo multicéntrico aleatorio en mujeres embarazadas cuyos hijos por nacer tenían al menos dos familiares biológicos con diagnóstico de enfermedad alérgica fueron elegidos para dicho estudio.
A un grupo de embarazadas se les dio una dieta rica en huevos y cacahuetes que incluía al menos 6 huevos y 60 manís por semana (grupo de alto consumo).
Y a otro una dieta estándar que incluía no más de 3 huevos y 30 cacahuetes por semana desde antes de la semana 23 de gestación hasta los 4 meses posnatales.
De un total de 1,070 participantes del grupo de alto consumo y 1, 067 del grupo control y dieta estándar, no se observaron diferencias significativas en el porcentaje de lactantes con alergia al huevo o al cacahuete mediada por la Inmuno Globulina E (IgE) siendo las medidas de seguridad las mismas para ambos grupos.
La ingesta de grandes cantidades de huevo y cacahuete (maní) durante el embarazo y la lactancia no redujo significativamente el riesgo de que los bebés desarrollaran alergia a estos alimentos al cumplir su primer año de vida, en comparación con aquellos cuyas madres consumieron cantidades menores.
Estos resultados corresponden a un ensayo clínico registrado ante el Consejo Nacional de Investigación Médica de Australia y Nueva Zelanda, con el número ACTRN12618000937213.
En conclusión, el consumo de maní y huevo durante el embarazo y la lactancia no reduce significativamente el riesgo de que los bebés desarrollen alergia a estos alimentos.
Por Norberto Rubio
