Luego de que el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través del Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (Ceccom), desmantelara una estructura dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas ilícitas en San Cristóbal, el lugar permanece cerrado y deshabilitado.
Los residentes de los alrededores de la edificación donde se producían las bebidas, ubicada en la calle Primera del distrito municipal Doña Aña, en el municipio de Yaguate, aseguraron desconocer las actividades que se desarrollaban en el inmueble y señalaron que se sorprendieron al observar el operativo realizado el pasado domingo 31 de agosto de 2026.
Una residente aseguró que en ocasiones observó vehículos llegar al lugar, aunque dijo que desconocía qué mercancías transportaban. Agregó que, cuando veía a personas entrar o salir, aparentaban estar movilizando materiales de construcción.
Según su relato, los vehículos llegaban y sus ocupantes abrían la puerta de la edificación, pero afirmó que nunca vio que introdujeran bebidas alcohólicas.
La edificación consta de tres niveles construidos con bloques y cemento y permanece sin empañetar.
Actualmente se encuentra desocupada, sin personas en su interior, y presenta verjas y otras partes de la estructura sin terminar.
En el inmueble permanece colocado un cartel de suspensión de mercancías de Pro Consumidor.
La estructura era utilizada para el etiquetado, envasado y distribución de bebidas alcohólicas prémium y de otros tipos en San Cristóbal.
Las autoridades incautaron cerca de 4,780 botellas de licor prémium listas para su distribución, 75 galones de alcohol puro, 27 garrafones de cinco galones listos para envasar, unas 1,363 botellas de 700 mililitros y tres galones de melaza.
Además, ocuparon 19,536 artículos ilícitos diversos y unas 1,542 botellas vacías, así como tapas, etiquetas falsas, precintos fiscales, herramientas de impresión, entre ellas marcos serigráficos y troqueles, y maquinaria industrial empleada para el mezclado y envasado de los productos.
Por Norberto Rubio
