La angustia de quienes buscan a un familiar, el auxilio de los vecinos y el silencio de miles de personas marcaron ayer a España, conmocionada por el choque de dos trenes de alta velocidad que dejó, hasta el cierre de esta edición, al menos 68 muertos y más de 60 heridos en Toledo, al sur de Madrid.
La tragedia vuelve a enlutar al país menos de un año después de otro accidente ferroviario. El pasado 18 de enero, un siniestro en Adamuz, Córdoba, dejó 46 fallecidos. La repetición de estos hechos ha reavivado las preguntas sobre la seguridad ferroviaria.
El accidente ocurrió cuando un tren AVE de Renfe que viajaba hacia Sevilla, con 378 pasajeros, chocó por detrás contra un tren Iryo detenido que transportaba a 174 personas, entre ellas un bebé. Varios vagones descarrilaron y algunos cayeron por un terraplén.
Los sobrevivientes describieron momentos de terror. “Salimos disparados todos”, relató Rosete, quien sufrió una lesión en la nariz. Tania recordó el fuerte impacto y contó que los pasajeros intentaron ayudarse entre sí. Otros viajeros narraron escenas de confusión y personas atrapadas entre los vagones.
En medio de la emergencia, los vecinos de Urda, un municipio de unos 2,500 habitantes, llevaron agua y alimentos, ofrecieron ayuda y trasladaron heridos hacia puntos de atención. “Es momento de ayudar en lo que se pueda”, expresó Judith. “El pueblo salva al pueblo”, afirmó.
La conmoción se extendió por todo el país. Miles de personas participaron en minutos de silencio frente a ayuntamientos y edificios públicos, actos que en distintos lugares concluyeron con aplausos. En Urda y Sevilla, destino de uno de los trenes, las muestras de duelo estuvieron marcadas por la cercanía con las víctimas.
El Gobierno declaró tres días de luto oficial. El presidente Pedro Sánchez expresó sus condolencias y prometió llegar “hasta el final” para esclarecer lo ocurrido. También afirmó que no era asumible que España sufriera dos accidentes ferroviarios de esta gravedad en un mismo año.
Las condolencias llegaron desde distintos países y de representantes europeos, entre ellos Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y los líderes de Francia e Italia.
La investigación en España se centra en las decisiones adoptadas antes de la colisión. Según la información difundida, una incidencia en el sistema de seguridad LZB obligó a detener varios trenes alrededor de las 8:30 a.m. Seis minutos después, el centro de control de Adif autorizó al AVE a reanudar la marcha sin restricción de velocidad, mientras el Iryo seguía detenido.
El AVE recorrió unos 25 kilómetros antes del choque, a las 8:53. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de errónea e inexplicable la decisión. Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar responsabilidades.
Por Norberto Rubio
