Los espacios de lectura y estudio llevan años atravesando una crisis profunda y silenciosa en la República Dominicana. Asegura Julio César Morel, quien es el encargado de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, en el país se han cerrado algunas 60 bibliotecas públicas desde el año 2009 hasta la fecha, lo cual representa el cierre de una biblioteca cada tres meses en los diversos municipios del territorio nacional.
Según explicó Morel, este cierre se debe al desconocimiento y desinterés que la gran mayoría de los alcaldes tienen sobre la importancia de estos espacios culturales y de la Ley 502-08 del libro y las bibliotecas, la cual los obliga a establecer recintos bibliotecarios o bibliotecas municipales.
“Ellos tienen la responsabilidad de hacerlo porque son los que tienen que ver con el desarrollo cultural de sus municipios, pero no lo entienden así. Ellos entienden, inclusive, que su cuota de responsabilidad depende mayormente de otras cosas, más cuando quieren reelegirse”, aseguró Morel.
Con respecto a la cantidad de bibliotecas que existen en el país, el encargado de la Red comentó que tienen un registro oficial de 1,478 bibliotecas, de las cuales 284 corresponden a bibliotecas públicas, las demás se dividen entre bibliotecas escolares, universitarias y de instituciones privadas; sin embargo, dijo que estos datos corresponden a un censo realizado en el año 2009 y que desde entonces no se ha hecho otro, razón por la cual estas cifras están desactualizadas y no se sabe a ciencia cierta cuáles son los datos exactos al 2026.
Cuando se le preguntó la razón de por qué no se ha organizado otro censo desde entonces, explicó que los mismos tendrían un costo de entre 100 a 150 millones de pesos y que no cuentan con los fondos para hacer eso ahora. No dijo que se tenga en mente hacer uno en un futuro inmediato.
Morel dijo que, si bien es cierto que la gran mayoría de alcaldes han sido indiferentes ante la pérdida de las bibliotecas, otros han sido más atentos y le han dado gran peso y prioridad al fomento y preservación de esos espacios.
A modo de ejemplo mencionó al alcalde del municipio de Moca, en la provincia Espaillat, Miguel Guarocuya Cabral, a quien describió como una persona “receptiva” y que se preocupa por el desarrollo cultural de su municipio.
“Él es uno de los alcaldes que más se preocupa por el desarrollo de la cultura. De hecho, si hay alguna biblioteca que este atravesando alguna situación él ejecuta todas las sugerencias que nosotros le hacemos con el objetivo de transformar y poner al día esa biblioteca”, expresó Morel.
Sin embargo, no todo es color de rosa, ya que existen casos donde los alcaldes y otras autoridades “se la ponen difícil” para poder reunirse con ellos y explicarles la situación en detalle.
Habló sobre el caso del senador de la provincia Monseñor Nouel, el cantante Héctor Acosta, quien “no se ha dejado ver” ni por el director de la Biblioteca Nacional, el escritor Rafael Peralta, ni por él, a pesar de todas las comunicaciones que en reiteradas ocasiones le han enviado por escrito, según sus propias palabras.
Por Norberto Rubio
