Un testigo cooperador del gobierno de los Estados Unidos testificó este viernes en el juicio federal que enfrentan los lanzadores Emmanuel Clase y Luis Ortiz, revelando que la información privilegiada utilizada para apostar sistemáticamente sobre los lanzamientos de Clase durante la temporada 2023 se interrumpió bruscamente en 2024.
¿La razón? El alboroto mediático y la supervisión desencadenada por el escándalo de apuestas de Ippei Mizuhara, exintérprete de la superestrella Shohei Ohtani.
El testigo, identificado como Luis de Aza Báez, explicó ante el tribunal de Brooklyn que durante la campaña de 2023 realizó decenas de apuestas y ganó miles de dólares apostando a la velocidad de pitcheos específicos de Clase.
Sin embargo, cuando De Aza Báez solicitó más datos en 2024 para continuar el esquema, se le notificó que la filtración se había detenido por completo como consecuencia directa de la investigación federal sobre Ohtani, caso que concluyó con el encarcelamiento de Mizuhara tras el robo de casi 17 millones de dólares al astro japonés.
“(Por) lo que estaba pasando con Ohtani, no había más información de ese tipo”, le dijo Clase, según De Aza Báez.
De Aza Báez, quien se desempeñaba como conductor de Uber en Massachusetts, detalló que comenzó a recibir la información a través de Enoc Peña, un allegado de Clase.
Las pistas se compartían dentro de un chat grupal de mensajes titulado “Uber Inc.”, integrado por otros dominicanos involucrados en el entramado. Durante la audiencia, la fiscalía presentó como prueba un mensaje de texto que Clase habría enviado a Peña el 30 de septiembre de 2023 antes de un partido frente a los Tigres de Detroit, en el que sugería “matar los primeros dos pollos”.
Según el testigo, el código instruía apostar al pitcheo lanzado al tercer bateador del episodio, únicamente si Clase lograba retirar a los dos primeros enfrentados.
La defensa de Clase rechazó esa interpretación, argumentando que las referencias a gallos y pollos en las conversaciones responden a discusiones sobre peleas de gallos, una actividad legal y arraigada culturalmente en la República Dominicana.
El testigo aclaró que nunca recibió información directamente de Clase, sino a través de Peña, a quien le entregaba dinero en efectivo como gratificación por las constantes ganancias.
Por Norberto Rubio
