Los estudiantes se han adaptado sin mayores inconvenientes a la regulación del uso de celulares en los centros educativos, según explicaron directivos de colegios y escuelas consultados durante los primeros días del año escolar.
En el colegio Cicre, ubicado en la avenida República de Colombia, la directora Santa Vargas aseguró que la aplicación de la medida no ha generado conflictos entre los estudiantes, debido a que el centro ya contaba con un protocolo para el manejo de estos dispositivos.
“Nosotros no hemos tenido problemas con la tecnología”, afirmó Vargas, quien explicó que los estudiantes de nuevo ingreso conocieron las normas desde el proceso de inscripción, cuando sus padres recibieron el manual de convivencia del centro.
La dinámica, según detalló, consiste en que los estudiantes entregan sus celulares al llegar al aula. Cada uno apaga su dispositivo, lo coloca en una caja y esta permanece cerrada bajo llave durante la jornada escolar.
“Eso aquí no ha sido nada de presión. Llega la maestra, abre las cajas, cada uno apaga su celular, lo coloca ahí en su cajita y se cierra con llave”, explicó.
La directora señaló que la medida también contempla a los docentes, quienes deben entregar sus teléfonos en determinadas circunstancias.
Vargas explicó que algunos alumnos han optado incluso por no llevar sus teléfonos al colegio, debido a que saben que no podrán utilizarlos durante las clases.
Una situación similar se presenta en la escuela República de Perú, cuyo director explicó que el centro ya tenía restricciones para el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos antes de la entrada en vigencia de la nueva disposición del Ministerio de Educación.
“Bueno, no hemos tenido incidencia. Como le digo, ya había una cultura. Simple y llanamente, la ordenanza viene a normalizar ya como un documento oficial”, sostuvo.
Explicó que los dispositivos electrónicos podrán ser utilizados cuando tengan un propósito pedagógico y bajo coordinación previa con el centro educativo.
Por Norberto Rubio
