¡CONSEJOS DE MINISTROS DESCENTRALIZADOS!
Reynaldo Peguero
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Algunos analistas de la política vernácula intentan interpretar la presencia del presidente de la República y de su gabinete en Santiago como una simple respuesta coyuntural a encuestas o circunstancias del momento. Sin embargo, los datos muestran una realidad diferente. Precisamente en esta provincia, una amplia mayoría de la población mantiene una valoración favorable de la gestión gubernamental, mientras Santiago continúa consolidándose como uno de los principales motores económicos, productivos y demográficos de la República Dominicana.
La realización periódica de Consejos de Ministros fuera de la capital constituye una de las iniciativas más innovadoras y democráticas impulsadas en los últimos años. Se trata de una práctica coherente con la visión de desarrollo territorial promovida por el movimiento de planificación estratégica de Santiago desde hace décadas, orientada a acercar el Estado a los ciudadanos, fortalecer la gobernanza local y promover una gestión pública más equilibrada y participativa.
La sesión celebrada en Santiago el pasado 14 de junio representó mucho más que una reunión administrativa. Fue una expresión concreta del mandato contenido en el artículo 137 de la Constitución de la República, que reconoce al Consejo de Ministros como el principal órgano de coordinación gubernamental. Asimismo, reafirmó la importancia de la descentralización funcional del Estado y del diálogo directo entre el Gobierno Central y los territorios.
Resulta oportuno recordar que el primer Consejo de Ministros de la actual gestión tuvo lugar precisamente en Santiago el 12 de septiembre de 2020, en medio de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19. En aquel momento, el presidente Luis Abinader decidió iniciar en esta ciudad una nueva modalidad de gestión basada en la concertación, la proximidad territorial y la articulación interinstitucional. Desde entonces, Santiago se ha convertido en uno de los principales escenarios de transformación e inversión pública del país.
Las cifras son elocuentes. Entre 2020 y 2026, la inversión pública comprometida o ejecutada en Santiago supera los 110 mil millones de pesos, monto que se complementa con aproximadamente 140 mil millones de pesos movilizados por el sector privado en proyectos inmobiliarios, industriales, comerciales, turísticos, educativos y de servicios. Para comprender la magnitud de este cambio basta recordar que, entre los años 2000 y 2019, la inversión pública promedio apenas rondaba los 4 mil millones de pesos anuales. Durante el período 2020-2026, el promedio anual supera los 18 mil 300 millones de pesos.
La cartera de proyectos ejecutados, en construcción o en fase avanzada de desarrollo incluye más de 200 obras estructurantes y de impacto comunitario. Entre ellas sobresalen el Monorriel de Santiago, considerado el sistema de transporte masivo más importante construido fuera de Santo Domingo; el Teleférico de Santiago; la Circunvalación de Navarrete; la ampliación y modernización de corredores viales estratégicos; la tercera etapa del saneamiento integral del Arroyo Gurabo; la construcción de colectores sanitarios y sistemas de agua potable; así como importantes inversiones en infraestructura educativa, hospitalaria, deportiva y cultural.
El Monorriel, con una extensión superior a los 13 kilómetros y capacidad para movilizar miles de pasajeros diariamente, transformará radicalmente la movilidad urbana y la competitividad económica de la ciudad. A su vez, el Teleférico ha comenzado a integrar sectores históricamente desconectados, mejorando la accesibilidad y reduciendo los tiempos de desplazamiento de miles de familias.
Otro aspecto relevante corresponde a las inversiones realizadas en la Sierra de Santiago y territorios vinculados a las cuencas hidrográficas regionales. La Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) desarrolla un programa de inversión superior a los 12 mil millones de pesos destinado a la construcción y rehabilitación de carreteras, electrificación rural, infraestructura comunitaria, equipamientos urbanos, espacios públicos y fortalecimiento de actividades productivas locales. Estas iniciativas contribuyen simultáneamente al desarrollo social y a la protección de los ecosistemas montañosos que garantizan la producción de agua para gran parte del Cibao.
En materia de seguridad jurídica y patrimonio familiar, unas 7,600 familias han recibido títulos definitivos de propiedad y otras 7,000 se encuentran en procesos de regularización, lo que representa uno de los programas de titulación más importantes ejecutados en la historia reciente de la provincia.
Estas acciones permiten materializar uno de los principios más relevantes de la Constitución dominicana. El artículo 196 establece que el Estado procurará un equilibrio razonable de la inversión pública entre las distintas demarcaciones territoriales, de manera proporcional a su aporte a la economía nacional. Durante décadas, Santiago reclamó precisamente ese tratamiento equitativo. Hoy comienza a observarse una corrección progresiva de esa deuda histórica.
Las jornadas desarrolladas durante la visita presidencial tuvieron además un importante componente de participación ciudadana. Durante tres días se realizaron reuniones técnicas, visitas de campo, encuentros comunitarios y sesiones de trabajo que involucraron a representantes de municipios serranos, juntas de vecinos, organizaciones empresariales, universidades, instituciones religiosas, gremios profesionales, organizaciones sociales y centros educativos. Más de 15,000 ciudadanos participaron directa o indirectamente en las actividades programadas, junto a más de 200 organizaciones comunitarias y alrededor de 400 estudiantes de escuelas y colegios.
La coincidencia de estas actividades con la celebración de Expo Turismo 2026 reforzó aún más la dinámica económica de la ciudad. La vigésima novena edición del evento reunió más de 150 marcas turísticas, hoteleras y de servicios, atrajo miles de visitantes nacionales e internacionales y contribuyó a consolidar la posición de Santiago como centro de negocios, turismo de eventos y puerta de entrada a los destinos de la región norte.
La experiencia demuestra que los Consejos de Ministros descentralizados constituyen una herramienta eficaz para acercar la gestión pública a los territorios, identificar prioridades directamente con las comunidades y acelerar la ejecución de proyectos estratégicos. Más allá de la coyuntura política, representan una práctica institucional que fortalece la democracia, promueve la participación comunitaria y contribuye a construir un modelo de desarrollo más equilibrado y sostenible.
Santiago vuelve a demostrar que la planificación estratégica, la concertación social y la visión compartida son capaces de transformar territorios. El reto ahora es que otras provincias del país formulen sus propios planes estratégicos de desarrollo y encuentren, como Santiago, una ruta sostenible para construir su futuro.
