La manicura de lujo tiene una nueva protagonista en 2026 y es la uña al natural. Cortas, limpias, cuidadas y sin esmalte, así se presentan las bare nails, una tendencia que propone dejar atrás los diseños elaborados, las extensiones y los colores para dar protagonismo a la salud de las uñas.
La dermatóloga española Ana Molina, doctora en Medicina y PhD, abordó esta tendencia en una publicación en Instagram, donde defendió los beneficios de simplificar la rutina de manicura y reducir las prácticas que pueden dañar las uñas y la piel que las rodea.
“La nueva manicura de lujo es… ¡No llevar manicura!”, expresó la especialista al presentar esta propuesta, que pone el énfasis en el cuidado antes que en la decoración.
Para Molina, una de las ventajas de esta tendencia es que puede reducir la exposición a procedimientos y productos que, cuando se utilizan de manera agresiva o repetida, pueden afectar la salud de las uñas.
“Menos manicura significa menos limado, menos acetona, menos retiradas agresivas, menos exposición a acrilatos que pueden provocar alergia, pero sobre todo, menos daño a la cutícula”, explicó.
Los acrilatos son sustancias presentes en algunos productos para uñas artificiales y esmaltes de gel que pueden provocar dermatitis alérgica de contacto en personas sensibilizadas.
La especialista también llamó la atención sobre la cutícula, esa fina capa de piel que une la uña con la piel circundante y que cumple una función protectora.
“La cutícula no está ahí de adorno o por casualidad”, señaló Molina, quien explicó que esta barrera protege la zona de la uña relacionada con su crecimiento, conocida como matriz.
Esta estructura es fundamental porque contiene las células que producen la lámina ungueal. Por eso, cortar, lastimar o manipular excesivamente la cutícula puede favorecer lesiones e incrementar el riesgo de infecciones.
Adoptar esta tendencia no significa abandonar el cuidado de las manos. Por el contrario, implica prestar atención a la hidratación, la forma de las uñas y la protección de la piel que las rodea.
Por Norberto Rubio
