Un exalto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) se declaró culpable de haber utilizado su posición para ejecutar un esquema que provocó pérdidas de aproximadamente US$194 millones al gobierno federal, mientras una investigación reveló que también entregó a un funcionario extranjero información sobre una fuente humana clandestina estadounidense.
David J. Rush, de 49 años y residente en Ashburn, Virginia, se declaró culpable el martes de un cargo de fraude electrónico ante un tribunal federal de Alexandria. El Departamento de Justicia informó que el monto obtenido fraudulentamente alcanzó exactamente US$193,590,400.
El caso incluye la adquisición de cientos de lingotes de oro, propiedades de lujo en Florida, vehículos, relojes y vuelos privados pagados con recursos gubernamentales.
Rush ocupaba un puesto ejecutivo de alto nivel y poseía una autorización de seguridad Top Secret/Sensitive Compartmented Information (TS/SCI), que le permitía acceder a algunos de los secretos más protegidos del gobierno estadounidense.
Según los documentos judiciales, creó autoridades gubernamentales ficticias, incluido un supuesto programa de acceso especial altamente clasificado, para obtener fondos públicos que posteriormente empleó en beneficio propio.
Las autoridades determinaron que Rush consiguió lingotes de oro cuyo costo para el gobierno ascendió a aproximadamente US$46 millones.
Cuando agentes del FBI registraron su residencia el 19 de mayo, encontraron 298 lingotes de oro, US$2.1 millones en efectivo, 104,795 euros y numerosos relojes de lujo.
El esquema incluyó además transferencias por aproximadamente US$145 millones utilizadas para adquirir bienes de lujo. Documentos judiciales citados por Associated Press señalan que esos fondos permitieron comprar cuatro propiedades en Palm Beach y Hobe Sound, Florida. También se contabilizaron más de US$1.8 millones en vuelos privados utilizados para fines personales.
Uno de los elementos más delicados del expediente no está directamente relacionado con el dinero. Durante la investigación, Rush admitió que proporcionó a un funcionario de un gobierno extranjero información sobre una fuente humana clandestina de Estados Unidos. Los documentos disponibles no identifican al país al que pertenecía ese funcionario.
La información revelada podía poner en peligro tanto a la fuente como a los funcionarios estadounidenses que trabajaban con ella y afectar la capacidad de Estados Unidos para reclutar colaboradores secretos en el extranjero, según los documentos del acuerdo judicial.
Por Norberto Rubio
