Por si alguien osase dudar que somos un país aplazado, enamorado del Dejá vú sin ser francés, el que sigue es un decálogo escrito en 2015 y actualizado a 2018, ante el regreso de los peligros que acechan a la misma pareja que, como en ese entonces, anda otra vez negada a escuchar los consejos del Dr. Froilán Antonio Jiménez, formulados desde el entendimiento de que “es mejor para convivir, comprender más y amarse menos”.
El momento es delicado para este matrimonio, pues la pasión (la popularidad) no es ni será en 2019 la que fue en 2015; ni el PRM será en 2020 el PRD-M (mientras tanto) que era en 2015. Tan malos tiempos corren -en inglés y en portugués-, que ellos deberían traer la reconciliación a la pareja. Hoy, a diferencia de 2015, un Odebrecht llegó para quedarse, el imperio -al borde de un ataque de celos chinos- contraataca con muy mala leche, y si algo faltaba, nuestra economía, por factores externos y por su nivel de endeudamiento, es hoy más vulnerable que un asmático respirando en una cementera. Ante tales peligros como los que atraviesa esta pareja, que no es otra que el matrimonio peledeísta por excelencia, que no es el Fernández-Cedeño ni el Medina-Montilla, sino el Fernández-Medina; y dado lo que el fracaso de la relación representaría para toda la familia (el PLD), toda esta semana la he dedicado a confeccionar este decálogo que busca salvar la relación. Aquí les va.
1. Creen un ambiente de confianza para poder hablar honestamente. Para ello, nada mejor que una residencia presidencial de la Zona Universitaria.
2. No olviden los detalles. Un libro por leer, una “visita sorpresa” a un apartamento de Naco o Bella Vista, una diligencia internacional para provecho de la pareja (gobernar), flores rojas y muchas (respeto), y una santa poesía (transparencia) escrita en las servilletas de algún bar de la Zona.
3. Tomen las decisiones en familia. Y hacerlo como en los buenos tiempos, 1996-2000, preferentemente en lunes y en el lecho matrimonial, el CP.
4. No se atormenten demasiado por el dinero. No hay fondos que los sobrinos de la pareja, Magín Díaz y Enrique Ramírez, no puedan recaudar.
5. Eviten las malas compañías. Hablo de chismosas comadres “llevaytrae” que sólo sirven para crear cizaña entre la pareja.
6. Respeten cada uno el espacio del otro. Hay que tolerar con estoicismo que a la pareja se le antoje, por ejemplo, visitar pobres los domingos o encerrarse a leer en la biblioteca durante horas. Hay que respetar los espacios y las neurosis de cada quien.
7. Todo sacrificio es poco para evitar el divorcio. (Caer en la oposición). Entender que, roto el matrimonio (perdido el poder) es muy difícil rehacer la vida sentimental, (volver al gobierno). Después de la revolución sexual, es fácil resolver lo del fornicio con “amores de paso” y “caricias de emergencia”, (senadurías, diputaciones, alcaldías), pero lo realmente difícil es volver a enamorarse, encontrar un grande y bendito amor, (el Palacio Nacional).
8. No se olviden de Dios (el pueblo). Tener presente que Dios ha elegido al esposo (al presidente) como cabeza de familia (del país) -Corintios 11:3-. Y que éste debe tratar a su esposa con el mismo amor y cuidado con el que trata su propio cuerpo. -Efesios 5:25-29-.
9. Divídanse las tareas del hogar. Si uno administra los recursos -gobierna el Ejecutivo-, el otro debe supervisar la elaboración de los alimentos -(Congreso, Altas Cortes) y los detalles del hogar, (Poder Municipal). Todo como forma de generar confianza en la pareja.
10. No permitir que un hijo malcriado (un funcionario corrupto) dañe su relación. Un régimen de consecuencias es fundamental para la crianza. La pareja debe recordar que en 18 años de matrimonio -de gobierno- ha sido sumamente tolerante, permisiva y consentidora (apoyadora) en el tema de la crianza y el castigo, (la corrupción, la impunidad).
Con Neruda de estandarte, se trata de luchar “por que no los separe la vida y se vaya al diablo la muerte”, que no es otra que la posibilidad de una derrota en 2020. En fin, pareja, quiéranse mucho y recuerden la advertencia del bolero: “Sin un amor la vida no se llama vida /(…) Sin un amor el alma muere derrotada / desesperada en el dolor, sacrificada sin razón /Sin un amor no hay salvación”. No hay salvación ni habrá mayo 2020.
