Un tribunal de Kenia declaró culpable este lunes a un gurú que se autoproclamó predicador y a sus cómplices, acusados de haber asesinado a 191 adeptos, en su mayoría niños, en el marco de una macabra secta que incitaba a la inanición.
Cientos de cadáveres han sido descubiertos desde 2023 en la localidad costera de Malindi, en lo que se conoció como la “masacre del bosque de Shakahola”, una de las peores tragedias relacionadas con sectas a nivel mundial.
“Estoy convencido de que la fiscalía ha demostrado la culpabilidad de los 29 acusados por el asesinato de 190 niños y un adulto”, afirmó el juez en un tribunal de Mombasa, a orillas del océano Índico.
Paul Nthenge Mackenzie, un extaxista que se autodenominaba pastor, y sus cómplices se declararon inocentes de 191 cargos de homicidio en 2024. El gurú fue acusado de haber incitado a sus seguidores a ayunar hasta la muerte para “conocer a Jesús”.
En los tres años transcurridos desde el siniestro hallazgo, se han desenterrado más cuerpos de niños, mujeres y hombres en los alrededores, elevando el total de víctimas a más de 400.
Durante la audiencia estuvieron presentes familiares de las víctimas, muchos de los cuales viajaron a Mombasa desde comunidades rurales situadas a lo largo de la costa.
Francis Wanje, de 62 años, perdió a ocho miembros de su familia, entre ellos a su hija y a dos nietos.
“Este es un día muy, muy importante para mí”, declaró a la AFP antes de que comenzara la sesión.
“Esperamos un fallo que sirva de lección para toda la sociedad, para que este tipo de cosas no vuelvan a suceder”, dijo, expresando su indignación por lo que denunció como inacción inicial del gobierno.
El caso conmocionó a los kenianos, muchos de los cuales han pedido regulaciones más estrictas en materia de religión.
Por Norberto Rubio
