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¡EL CDES DEBIERA APARTARSE DEL ELECTORALISMO INTERNO!

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¿Por qué se excluyen Casa de Arte, Centro de Convenciones y Cultura UTESA, Federación de Cooperativas, Cibao Football Club, Núcleo de Apoyo a la Mujer, INTABACO y asociaciones empresariales de Santiago Oeste?

Reynaldo Peguero
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Decía mi abuelo materno, Foro Gómez, desde su mecedora en la farmacia de la avenida Valerio: «Quien lo hace, imagina que los otros lo hicieron». La expresión adquiere particular vigencia al observar cómo se está gestionando la representatividad del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES).

El problema no es simplemente quién entra o quién queda fuera. El asunto de fondo es mucho más serio: ¿qué modelo de gobernabilidad territorial queremos para Santiago y con qué criterios se decide quién representa a la ciudad?

Una institución dedicada al desarrollo estratégico no puede convertirse en un espacio cerrado cuya membresía dependa de la discrecionalidad de dirigentes de turno ni, mucho menos, de cálculos vinculados a elecciones internas. Su legitimidad descansa en representar la diversidad económica, social, cultural, territorial, académica, comunitaria, deportiva y productiva de Santiago.

Por eso preocupa que se incorporen determinadas entidades mientras otras, con evidente relevancia estratégica, no sean consideradas. Si la membresía comienza a utilizarse para construir correlaciones de fuerzas de cara a las elecciones del CDES previstas para 2027, se estaría cometiendo un grave error institucional: confundir gobernabilidad territorial con control electoral de una organización.

La membresía debe responder al territorio y al interés colectivo, no al interés electorero.

Históricamente, las decisiones acertadas del CDES procuraron identificar actores capaces de aportar conocimiento, legitimidad, inversión, innovación, cohesión social y capacidad de ejecución. Así ocurrió con SOECI, cuya participación ambiental fue cuestionada en su momento por sectores de la construcción, pero terminó demostrando que la dimensión ambiental era indispensable para el futuro urbano.

También fue acertada la incorporación del Bloque del Este de Juntas de Vecinos, cuando resultaba evidente que la expansión urbanística de Santiago avanzaba hacia esa zona. La incorporación del Centro León respondió al creciente peso de la cultura en el desarrollo urbano; la del Clúster Santiago Destino Turístico (CSDT), a la consolidación del turismo como actividad estratégica; y la de los cinco directores de los distritos municipales de Santiago, al reconocimiento constitucional y legal de los gobiernos locales como actores fundamentales de la gestión territorial.

Igualmente, la incorporación de ADECUCI, Asociación de Desarrollo Comunidad Unida de Cienfuegos, respondió a una realidad territorial contundente: Santiago Oeste se había convertido en uno de los espacios urbanos de mayor densidad poblacional de República Dominicana.

Esos precedentes dejan una enseñanza clara: la membresía de una institución estratégica no debe ser una concesión graciosa de sus administradores.

Por eso resulta legítimo preguntar por qué en la asamblea reciente del CDES no fueron consideradas, mediante criterios transparentes y verificables, instituciones como Casa de Arte, Centro de Convenciones y Cultura UTESA, Federación de Cooperativas, Cibao Football Club, Núcleo de Apoyo a la Mujer, INTABACO y las asociaciones de empresarios de Santiago Oeste.

No afirmamos que todas deban ingresar automáticamente. Exigimos algo más elemental: un procedimiento objetivo, público, técnico y participativo que permita evaluar su incorporación.

Casa de Arte representa una pieza fundamental del ecosistema cultural y creativo de Santiago, además fortalecida recientemente mediante una importante inversión de restauración física e institucional.

El Centro de Convenciones y Cultura UTESA articula educación superior, cultura, conocimiento, innovación y eventos nacionales e internacionales, con creciente participación en el turismo MICE.

La Federación de Cooperativas representa la economía social y solidaria y aporta una perspectiva indispensable sobre inclusión financiera, emprendimiento, producción y asociatividad.

El Cibao Football Club expresa la dimensión contemporánea del deporte, la juventud, la formación, la identidad urbana y la economía naranja. El deporte ya no puede ser tratado como asunto marginal en la planificación de una ciudad moderna.

INTABACO representa una actividad productiva directamente vinculada con la economía regional y con uno de los productos de mayor reconocimiento internacional asociados al Cibao.

El Núcleo de Apoyo a la Mujer incorpora la perspectiva de igualdad, protección social, prevención de violencias, autonomía económica y cohesión comunitaria.

Las asociaciones de empresarios de Santiago Oeste aportan la visión productiva y empresarial de uno de los territorios más dinámicos de la metrópolis santiaguera.

La experiencia iberoamericana demuestra que la planificación estratégica moderna necesita ecosistemas institucionales plurales, no clubes cerrados. En Buenos Aires, por ejemplo, el Consejo de Planeamiento Estratégico articula la participación de entidades representativas de la sociedad civil y contempla mecanismos para incorporar nuevas instituciones.

Un plan estratégico no es un plan de gobierno. Mucho menos puede convertirse en instrumento electoral de nadie. Es un plan de ciudad.

La gobernabilidad tampoco significa controlar una institución. Significa generar condiciones para que los diferentes actores se reconozcan como parte legítima de una estrategia común. Por eso el CDES debería preservar, como mínimo, cinco principios: representatividad, legitimidad, transparencia, pluralidad y sostenibilidad.

Santiago no es el mismo de hace 30 años. Es más extenso, metropolitano, complejo y diverso. Su arquitectura institucional debe evolucionar con esa realidad.

No es coherente reconocer la importancia de la cultura y excluir instituciones culturales. No es consistente hablar de inclusión social sin integrar organizaciones especializadas en protección social. No es estratégico promover la economía territorial sin reconocer la economía cooperativa. No es razonable hablar de juventud y cohesión social ignorando el deporte. Y no es territorialmente equilibrado hablar de Santiago Oeste sin escuchar a sus empresarios.

El debate no consiste en llenar sillas. Consiste en decidir qué Santiago queremos representar dentro del CDES.

Por eso sería saludable establecer un protocolo público de incorporación institucional, con categorías estratégicas, criterios de representatividad territorial, capacidad de incidencia, legitimidad social, aporte al desarrollo y prevención de conflictos de interés. Toda institución debería poder conocer los requisitos, solicitar su incorporación, presentar evidencias y recibir una decisión motivada.

Así se evitaría que la membresía sea percibida como premio, castigo, cuota de poder o instrumento electoral.

La membresía del CDES no se da, no se asigna a discreción y mucho menos debe otorgarse al gusto electoral de los incumbentes de turno.

Santiago no necesita un CDES más pequeño. Necesita un CDES más representativo.

No necesita una institución concentrada en quién gana una elección interna. Necesita una institución preocupada por quiénes deben estar sentados en la mesa cuando se decide el futuro de la ciudad.

El desafío no es conquistar el CDES. El desafío es preservar su legitimidad para convocar a Santiago entero. Porque el desarrollo estratégico de Santiago no pertenece a una directiva, a un grupo ni a una coyuntura electoral. Es patrimonio de todas y todos.

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