Con la economía de China sin haberse recuperado totalmente de la pandemia, hasta los grandes íconos de la moda mundial empiezan a sentir la presión, pues los consumidores se inclinan cada vez más por los artículos de segunda mano o por nuevas marcas.
Las marcas de lujo occidentales solían tener en China uno de sus principales mercados, llegando a representar cerca de un tercio del gasto mundial y haciendo ganar miles de millones de dólares a empresas como LVMH y Hermès.
Pero muchos consumidores se han tenido que apretar el cinturón, lo que llevó a Louis Vuitton a cerrar cinco de sus tiendas en China continental en los últimos dos años y la también francesa Galeries Lafayette bajó la persiana de su sucursal pekinesa en mayo.
“La gente solía comparar quién había gastado más”, cuenta a la AFP Yuan, un profesor de baile de 24 años, en un nuevo centro comercial de Shanghái, entre bolsos, cinturones y joyas de lujo, todos de segunda mano. “Pero ahora todo el mundo compara quién se ha llevado la mejor ganga y gastado menos”.
Tras haberse hundido un 19% en 2024, el mercado del lujo personal en China continental se contrajo entre un 3 y un 5% en 2025, según datos de la consultora Bain & Company.
LVMH achacó recientemente la caída de las ventas en el tercer trimestre en su división de moda y artículos de cuero a una “desaceleración de la demanda en China”.
En cambio, el mercado de lujo de segunda mano de China se disparó entre un 15 y un 20% en 2025, según Bain & Company.
Y la consultora nacional Insight & Info Consulting calcula que las ventas totales alcanzaron los 38.400 millones de yuanes (unos 5.700 millones de dólares) en 2025. Para 2030, espera que superen los 100.000 millones de yuanes (14.900 millones de dólares).
En la nueva megatienda Zhuanzhuan de Shanghái, se pide a los clientes que se pongan unos guantes negros para tocar los productos sin mancharlos.
Phoebe Ma, una clienta de 24 años, comentó que cuando la generación de su madre era joven, China “no estaba tan desarrollada” y la gente no conocía más que un puñado de marcas de lujo.
Por Norberto Rubio
