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El reto de Karla Fatule en “Chicago”: “Sabía que tenía que desnudarme”

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Roxie Hart no es precisamente el tipo de personaje que suele asociarse con Karla Fatule. Y ahí, quizás, reside buena parte del atractivo de este desafío.

Acostumbrada a transitar entre la actuación, el canto, la danza y la producción, Fatule se enfrenta ahora a uno de los papeles más exigentes de su carrera en Chicago, el clásico de Broadway que llegará al Teatro Nacional el próximo 12 de septiembre bajo la producción de José Llano y la dirección de María Castillo.

Junto a Robmariel Olea, como Velma Kelly, y Javier Grullón, como Billy Flynn, Fatule forma parte de un elenco de más de 50 artistas que lleva casi cuatro meses preparando una producción cuya escenografía, vestuario y coreografía han sido creados en República Dominicana.

Para ella, aceptar a Roxie fue casi un acto de intuición. “Lo hice sin pensarlo”, cuenta. Sabía que, si le daba demasiadas vueltas, podían aparecer las dudas: el papel exige mucho “a nivel físico, a nivel mental, de compromiso”.

También implicaba enfrentarse a los prejuicios del propio imaginario que la rodea. “A mí casi siempre me ven como dulce, la linda, la princesita”. Roxie, en cambio, es sensual, ambiciosa, provocadora y no tiene demasiados reparos en mostrar su lado menos amable.

Pero Fatule no esperó a que otros le confirmaran que podía hacerlo. “La primera persona que creyó en poder interpretarla fui yo”.

Encontrar a Roxie significó, precisamente, desprenderse de ciertos pudores. “Yo sabía que tenía que desnudarme totalmente delante de toda esta gente y, obviamente, delante del público”, dice. Mostrar esa sensualidad, esa potencia y también esa capacidad de fingir inocencia mientras, como ella misma la define, “es una rabandola”.

El proceso terminó convirtiéndose en algo más profundo que la construcción de un personaje. “No hay nadie que te valida. La primera persona que tiene que validarte es uno mismo”. Y Roxie, asegura, la ha llevado “a confiar 100 % en sí misma”.

También ha descubierto que un personaje tan conocido permite infinitas interpretaciones.

Después de ver Chicago recientemente en Broadway, entendió que Roxie no pertenece a una única actriz: “Cada quien le da su sello, cada quien le da su humor, cada quien le da su sensualidad, su picardía”. Su versión nace de una mujer sin filtros, capaz de decir y hacer aquello que otros reprimen por miedo al juicio.

Por Norberto Rubio

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