Félix Sánchez ya acumula medalla olímpica como entrenador (relevo 4×400 mixto en Tokio) y en los JCC de Santo Domingo 2026 se graduó con el oro de Yeral Núñez, una hechura suya completa y en la modalidad que lo hizo leyenda.
Pero la transformación de Sánchez a entrenador no ocurrió de un día para otro. De hecho, comenzó hace más de un cuarto de siglo, previo a su primer título mundial.
Mientras construía una de las carreras más brillantes de la historia del atletismo universal, Sánchez dedicaba parte de su tiempo a entrenar a jóvenes en los Estados Unidos.
Era una manera de ocupar las horas libres que dejaba su rutina diaria y esto terminó convirtiéndose en una escuela que le sirvió para desarrollar su propia filosofía, una a la que se entregó a tiempo completo con su academia, hace más de una década.
“Yo siempre buscaba cómo entretenerme porque la vida de un atleta profesional en atletismo tiene mucho tiempo libre”, le dijo a *Diario Libre* al recibir a un equipo en su residencia capitalina.
Con Núñez, Alexander Ogando (finalista en el pasado Mundial de Tokio y en la Liga Diamante), Sánchez comienza a ganarse el reconocimiento público como preparador.
“Cualquiera entrena a un atleta que tiene talento. Es más difícil sacar el talento de alguien donde no hay”, explica.
Cuando ganó su primer campeonato mundial, en 2001, su entrenador pensó que el éxito marcaba el final de la experiencia, pero él tenía otros planes… siguió enseñando.
Por eso, cuando se estableció definitivamente en el país después de su retiro (2013), no estaba comenzando una nueva vida. Continuaba a un proceso.
El cambio no fue sencillo. Sánchez descubrió que entrenar atletas dominicanos exigía algo distinto de lo que él había necesitado como competidor.
Por Norberto Rubio
