La Policía Nacional informó este lunes que una de las principales tareas de la investigación por la muerte de Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro, consiste en determinar la hora exacta en que los responsables penetraron a la vivienda y el momento en que ocurrió el fallecimiento.
El vocero de la institución, Diego Pesqueira, explicó que esos datos resultan determinantes para reconstruir la secuencia del crimen y establecer cuánto tiempo permanecieron los atacantes dentro de la residencia, ubicada en Brisa Oriental VI, próximo a la autopista de San Isidro, en el municipio Santo Domingo Este, provincia Santo Domingo.
“Vamos a establecer la hora exacta en que estas personas penetraron a la vivienda, la hora exacta en que se produjo el deceso de la señora Zeneida Socorro Castillo y otros elementos que resultan claves en el proceso de investigación”, indicó en una nota de prensa.
La Policía recibió la alerta sobre el hecho mediante una llamada al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 durante la madrugada. Desde alrededor de las 2:00 de la mañana, según Pesqueira, investigadores trabajan de manera continua en el caso.
Al llegar a la vivienda, las autoridades encontraron a Castillo, de 60 años, fallecida. El reporte preliminar establece que presentaba golpes y al menos una herida provocada con un arma blanca.
En el mismo hecho resultó lesionado su esposo, Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido artísticamente como Julián Oro Duro, de 58 años.
Pesqueira evitó confirmar versiones que han circulado sobre una supuesta tortura prolongada contra Castillo.
Señaló que cualquier conclusión sobre posibles lesiones adicionales deberá sustentarse en los resultados de la autopsia.
“Debemos esperar el resultado de la autopsia que nos permita establecer si hubo alguna situación fuera de lo que es ya el lamentable hecho de su fallecimiento”, manifestó.
Al ser cuestionado específicamente sobre si el cadáver presentaba signos de tortura, el vocero respondió que esa determinación corresponde al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
Por Norberto Rubio
