Mucho antes de llevar la corona de Miss Mundo, Joheirry Mola era maestra y encontraba en sus estudiantes una de sus mayores motivaciones.
Hoy, 44 años después del triunfo de Mariasela Álvarez, asume el reto de representar a República Dominicana en el escenario internacional sin perder de vista la causa que la mueve: crear más oportunidades para los niños.
En esta conversación con Diario Libre, habla de la mujer detrás de la corona, los aprendizajes de esta nueva etapa y el legado que espera construir más allá del reinado.
Con muchísima emoción y, para ser sincera, todavía intentando asimilarlo todo. Hay momentos en los que me detengo y pienso: ¡Dios mío, de verdad soy Miss Mundo! Ha sido una etapa llena de bendiciones, responsabilidades y experiencias que jamás imaginé vivir tan pronto.
Pero también he tratado de disfrutar las cosas pequeñas, porque sé que este año pasará muy rápido. Estoy aprendiendo a vivir esta nueva realidad sin perder de vista a la Joheirry que existía mucho antes de la corona.
Creo que una de las partes más difíciles fue el manejo emocional. Muchas veces las personas ven las fotografías, los vestidos, las sonrisas y los momentos sobre el escenario, pero no imaginan todo el trabajo que existe detrás.
Estar lejos de mi familia, adaptarme a una rutina completamente diferente y mantenerme enfocada exigía mucho de mí. También había momentos en los que extrañaba muchísimo mi vida cotidiana, especialmente a mis estudiantes. Pero aprendí que ser fuerte no significa no sentir cansancio o miedo.
Significa reconocer esas emociones y no permitir que te alejen de lo que quieres alcanzar.
Me encantaría que conocieran a Miss Mola. Porque antes de tener una corona, tenía un salón de clases lleno de niños que me enseñaban todos los días el verdadero significado del amor, la paciencia y la vocación.
También me gustaría que conocieran mi lado más espontáneo. Soy una persona bastante reservada al principio, pero cuando entro en confianza me encanta reírme y disfrutar de las cosas sencillas. No quiero que las personas vean a Miss Mundo como alguien perfecta o inalcanzable.
Por Norberto Rubio
