Algunos no iniciarán la lectura de este artículo por pensar que no tienen deuda alguna, como piensa una pareja que me encontré hace unos días. El señor me decía que estaba preocupado porque estaban ganando mucho más dinero que a inicio de año, pero no les sobraba para ahorrar.
—Por lo menos ya no tenemos deudas, Diego Sosa.
Con esta frase me vino una imagen a la cabeza y comencé a preocuparme por tanta gente como ellos.
Esta pareja había pasado por momentos de deudas y hace un tiempo se manejan bastante bien en ese sentido. Salieron de los inconvenientes y adaptaron sus gastos a sus ingresos. Lamentablemente, no han entendido que aún tienen una gran deuda… y es con las personas más importantes en sus vidas.
Hace cien años las personas tenían una expectativa de vida de poco más de 30 años. En cuatro generaciones esto ha cambiado enormemente. Hoy, depende de tu acceso a la medicina, el nuevo número puede ser entre 80 y 95 años. ¿Entiendes hacia dónde me dirijo?
Mis entrevistados del relato cuentan cada uno con más de medio siglo. De haber nacido hace 150 años, pudieron no haber necesitado dinero para sus próximos 40 años.
Pero, por suerte, llegaron al mundo después del encuentro de la penicilina y disfrutan de los grandes inventos tecnológicos y avances farmacéuticos que no permiten que mueran personas por dolencias que hoy resultan simples, pero que hace cien años eran mortales.
Al pasar los 60 años inicia una linda etapa de vida; ya maduros podemos disfrutar diferente de la vida. A algunos les llegan los nietos y es momento de “abuelear”. Menos deseos de trabajar de sol a sol y más tiempo para lo que definimos prioritario es la consigna. Pero…
Sí, aquí viene mi ‘pero’ conocido por muchos: ¿Preparaste tus finanzas para poder vivir sin trabajar por obligación?
Estas personas con las que inicié mi escrito pensaban que no tienen deudas, pero le deben mucho a sus yos del futuro.
Por Norberto Rubio
