En un mundo del bienestar, es normal escuchar voces que son fieles defensoras de la “leche” vegetal, especialmente la de almendra, avena o soja, pero nutricionalmente, ¿es realmente leche?
El 22 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Leche Vegetal, una ocasión ideal para aclarar esa duda que podría ocupar nuestra cabeza.
En apariencia, tanto la vegetal como el animal pueden tener cierto parecido, pero su composición nutricional no es la misma, afirma la doctora Ideiny Matías, especialista en Nutrición Clínica y MA en Obesidad y Dietética.
Explica que los productos de origen vegetal, de color blanco y densos, corresponden a “bebidas heterogéneas preparadas a partir de diversas materias primas de origen vegetal, como cereales como el arroz y la avena, legumbres como la soja y/o frutos secos como las almendras. Aunque se asemejan a la leche de vaca y popularmente se han llegado a considerar sustitutos de esta, no lo son”.
La leche animal es un alimento líquido que se produce en las mamas y contiene elementos particulares que distan de las composiciones vegetales, entre ellos, lactosa, grasas y lípidos, proteínas (suero y caseína), minerales como el calcio, fósforo, potasio, magnesio y zinc, así como vitaminas como la B, A, D y E.
Mientras que, según la explicación que nos ofrece la doctora, las bebidas vegetales como la de almendra, avena, soja y coco son nutricionalmente inferiores a la leche, que “aporta más energía, útil en etapas de crecimiento. Solo la soja se acerca al contenido proteico de la leche. La leche tiene proteínas de mayor calidad y absorción”.
· La leche contiene lípidos bioactivos beneficiosos. Matriz láctea.
· La de avena suele contener azúcares añadidos.
· La leche ofrece mejor absorción de calcio.
· Solo la soja fortificada aporta algo de B12.
Por Norberto Rubio
