Por Jorge Rosario.
Siempre he sido partidario de la aplicación de la ley de manera razonable, útil y con el respeto a la Constitución y al bloque de constitucionalidad. Esta situación no esta exenta al tema haitiano, al cual siempre he dicho que debe agotarse el procedimiento de ley con el debido proceso y deportarlos a su nación natal en caso de encontrarse en la República Dominicana de manera ilegal.
El tema Haitiano ha explotado como explotó la campaña del 4% para la educación años atrás.
La campaña, que rara vez menciona el procedimiento de ley, ha sido extensa y contundente en contra de los vecinos de manera ilegal e incluso para los que están de manera legal. Cosa esta que es normal donde existe la libertad de expresión como derecho fundamental.
Esa libertad de expresión se vuelve abusiva y sobre pasa los limites cuando los promotores incurren en el odio deseando que le quiten la vida, el ahorcamiento y actos de tortura, cuando ellos cometen un crimen o delito, como si existiera una ley que castigue estos actos como ellos plantean. O cuando juzgan a todos por los actos de algunos.
Este odio radica en muchos que van los domingos a misa a escuchar del bien y el mal, de los pecados y la salvación. Los mismos que no se detienen publicando todo el día en las redes las noticias (de los haitianos) que un grupo que domina la prensa le transmite para alimentar su hambre y sus deseos.
Pero hay algo que no hacen. Se olvidan de los valores sociales, de comentar y compartir sobre la formación familiar. Olvidan hacer un llamado a la paz social, a la integración de las comunidades, al respeto al prójimo y al buen convivir.
También olvidan que hay muchos dominicanos por sus zonas haciendo mas mal que bien, delinquiendo por montón.
Así mismo, se olvidan de otros acontecimientos de la sociedad; por ejemplo: suben y bajan la gasolina a la desmedida, hay escuelas en deterioro en su comunidad, caminos vecinales sin construir. Pero nada de esto esta a la moda y por ende no es necesario compartirlo y comentar.
Espero que algún día este tema se maneje con altura y sin odio, solicitando la aplicación de la ley, sin dejarse engañar de los medios y procuren el orden social y el cumplimiento de los derechos y deberes fundamentales.
