23.8 C
Santo Domingo

Las pérdidas comerciales y la vida útil de los acueductos: un desafío crítico para la gestión del agua

Relacionadas

Por el Ing. Silvio Durán

Las pérdidas comerciales en los acueductos, como conexiones ilegales, errores de medición y facturación ineficiente, representan un problema clave que afecta directamente la sostenibilidad de los sistemas de agua potable. Estas pérdidas no solo reducen los ingresos de las empresas operadoras, sino que también limitan la capacidad de invertir en mantenimiento, renovación de redes y tecnologías modernas. Como consecuencia, la vida útil de los acueductos se acorta, aumentando el riesgo de fallos, fugas y un servicio deficiente. Abordar este desafío requiere una gestión integral del agua que combine control operativo, modernización de infraestructuras y una cultura de uso responsable del recurso.
Hablemos del acueducto de Santiago, operado por CORAASAN. Además de ofrecer un servicio de agua potable de calidad y saneamiento adecuado, esta institución debe estar preparada para el cobro eficiente de dichos servicios, para que garantice así la rentabilidad necesaria para la operación y el mantenimiento de la infraestructura. Asimismo, trabajar en el fortalecimiento continuo de las capacidades de sus técnicos, con el objetivo de consolidar un capital humano competente que permita enfrentar los desafíos asociados a la vida útil de los componentes del acueducto, tales como los sistemas de transporte, bombeo, tuberías, entre otros.

BREVE HISTORIA DE CORAASAN
Fecha de creación:
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN) fue creada mediante la Ley No. 582-77 el 4 de abril de 1977 como institución pública autónoma encargada de la administración, operación y mantenimiento de los sistemas de agua potable y alcantarillado de la provincia de Santiago, República Dominicana.
Marco legal del Consejo Directivo:
Según el texto de la Ley No. 582-77 (Ley Orgánica que crea CORAASAN), el Consejo de Directores es el organismo superior directivo de la corporación y está integrado por nueve (9) miembros con representación institucional y miembros designados:
Composición del Consejo de Directores (según la Ley):

  1. El Presidente de CORAASAN (designado por el Poder Ejecutivo, quien preside el Consejo).
  2. Cinco (5) miembros ex-oficio, que son representantes de instituciones vinculadas al sector:
  • El Síndico (Alcalde) Municipal de Santiago.
  • Un representante de la Asociación para el Desarrollo Inc.
  • El Director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
  • Un delegado del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA).
  • El Director General de CORAASAN.
    Un alcalde de uno de los municipios de la provincia (En este caso los ha sido el Alcalde de Tamboril)
  1. Tres (3) miembros de la comunidad (munícipes de Santiago) de reconocida solvencia moral y dedicación a actividades de interés social, designados por el Poder Ejecutivo.
    Estos representantes combinan autoridades públicas, instituciones académicas y técnicos del sector agua, lo que busca integrar diferentes perspectivas en la dirección y toma de decisiones de la corporación.

Después de revisar la historia y el rol institucional de CORAASAN, es importante destacar que el acueducto de Santiago ha sido históricamente un modelo en la República Dominicana y un referente para gran parte del Caribe, Centroamérica y Sudamérica. No obstante, al igual que ocurre con la mayoría de los acueductos, enfrenta un problema estructural crítico: las pérdidas comerciales o el agua no contabilizada, a lo que se suma el deterioro de la vida útil de los distintos elementos que componen el sistema.
El consumo promedio recomendado de agua oscila entre 200 y 250 litros por persona al día. Sin embargo, en la actualidad los santiagueros consumen más de 700 litros por persona al día, es decir, casi el triple de lo necesario. Este nivel de consumo permite afirmar que la capacidad instalada del sistema podría abastecer de agua potable a una población aproximada de tres millones de personas, desde Bonao hasta Dajabón; sin embargo, en la práctica no logra suplir adecuadamente ni siquiera a un millón de habitantes. La razón principal es que cerca del 75 % del agua producida no se contabiliza ni se paga.

Las causas de esta situación son múltiples:

  1. Falta de micromedidores y macromedidores.
  2. Pérdida de la vida útil de los micromedidores existentes.
  3. Efectos del cambio climático.
  4. Condiciones de pobreza.
  5. Fugas provocadas por tuberías que han agotado su vida útil.

UN EJEMPLO DE DESPERDICIO DEL AGUA
Un caso impactante y digno de estudio se registró en el sector El Cambronal, próximo al hospedaje Yaque. En una vivienda de apenas dos habitaciones se reportó un consumo de mil metros cúbicos de agua en un mes, volumen suficiente para abastecer a unas 50 familias, considerando que el consumo estimado es de 20 metros cúbicos mensuales para una familia de cinco personas. Esta situación se debió principalmente a la ausencia de micromedidores, lo que permitió que un solo usuario consumiera el equivalente a decenas de hogares.
En conclusión, se puede construir y ampliar en toda la infraestructura necesaria del acueducto, pero si no se corrige el “cáncer” del consumo excesivo provocado por la falta de micro medición y control, los problemas del sistema persistirán.

NO POLITIZAR EL AGUA COMO DERECHO HUMANO
El agua no puede ni debe ser politizada. Viví en carne propia las consecuencias de esta práctica en el caso de la tubería de Bella Vista, donde se produjeron múltiples explosiones debido al agotamiento de la vida útil de esa línea. De igual manera, ocurrió recientemente con el colapso del tramo que conduce el agua hacia Moca y a la planta de agua potable de La Noriega. En ambos casos, fui testigo de cómo exdirectores y actores políticos abordaron el tema desde una perspectiva política, evidenciando desconocimiento técnico, sin presentar propuestas concretas ni expresar la realidad de la situación.
Por esta razón, hacemos un llamado a que esta práctica no continúe y a que se realice una evaluación técnica integral de dicha línea. Es necesario estudiar alternativas viables que permitan, en el mediano y largo plazo, gestionar un financiamiento externo —ya sea a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) u otros organismos internacionales— para la instalación de una línea paralela que reduzca riesgos y prevenga consecuencias futuras. Asimismo, debe aprovecharse este proceso para sustituir las tuberías del centro de la ciudad que ya han agotado su vida útil.
Durante el período en que me correspondió dirigir CORAASAN, se logró un avance significativo al sustituir el sistema de bombeo de las plantas de 25 MGD y 10 MGD de Nibaje, las dos infraestructuras que abastecen al centro de la ciudad, Nibaje, Los Pepines, Pueblo Nuevo, Ensanche Bermúdez y otros sectores. Este fue un logro importante, ya que dichos sistemas de bombeo tenían más de 40 años de operación y habían superado su vida útil, lo que representaba un riesgo inminente de dejar sin servicio de agua potable a los sectores antes mencionados.

BUSCAR RENTABILIDAD DE LOS ACUEDUCTOS
Buscar la rentabilidad es un objetivo clave para los acueductos de América Latina, ya que permite garantizar su sostenibilidad financiera y operativa. En ese sentido, tuvimos la oportunidad de conocer y relacionarnos, a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con la dirección de un acueducto de Bolivia que presentaba pérdidas comerciales cercanas al 20 %. A partir de esa experiencia, la aspiración era que CORAASAN pudiera alcanzar al menos un 50 % de eficiencia en la recaudación. Con ese nivel, si actualmente CORAASAN recauda alrededor de 170 millones de pesos, podría llegar a recaudar aproximadamente 340 millones mensuales, lo que permitiría al Gobierno Central prescindir de subsidios para obras y reducir la necesidad de financiamiento externo.
Uno de los principales factores que inciden en esta situación es la alta cantidad de conexiones ilegales, que se estima superan los 100 mil usuarios. Si consideramos un promedio de cinco personas por usuario, esto significa que más de 500 mil personas consumen agua potable sin pagar por el servicio, a lo que se suma la población flotante. Esta realidad hace insostenible el sistema a largo plazo. El consumo al no ser auditado se desperdicia notablemente, aumentando las perdidas comerciales, que es el agua que se consume y no se paga.
Es fundamental concienciar sobre el valor del agua. Para ponerlo en perspectiva, un botellón de agua de 5 galones puede costar alrededor de 100 pesos, mientras que el equivalente a 53 botellones producidos por CORAASAN cuesta menos que tres botellitas de agua en el mercado. Aun así, el recurso continúa siendo subvalorado.
Además, el acceso al agua potable reduce significativamente los niveles de pobreza y genera ahorros importantes en el sistema de salud, ya que se estima que cerca del 50 % de las camas hospitalarias a nivel mundial están ocupadas por pacientes con enfermedades de origen hídrico. El agua es un derecho humano fundamental y ocupa el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 dentro de los 17 objetivos de la Agenda Mundial, lo que reafirma su papel central en el desarrollo sostenible.

LOS QUE DEBEMOS HACER PARA MEJORAR CANTIDAD Y CONTINUIDAD DEL AGUA

  1. Reducir las pérdidas de agua (prioridad número uno)
    • Implementar micromedición universal y sustituir medidores que han agotado su vida útil.
    • Fortalecer la macromedición en fuentes, plantas y distritos hidráulicos.
    • Sectorizar la red (distritos hidráulicos) para identificar fugas y consumos anómalos.
    • Rehabilitar y sustituir tuberías antiguas con vida útil agotada.
  2. Mejorar la gestión comercial y la recaudación
    • Regularizar conexiones ilegales mediante programas sociales y técnicos.
    • Actualizar el catastro de usuarios y mejorar los sistemas de facturación.
    • Aplicar esquemas tarifarios justos, con subsidios focalizados a los sectores vulnerables.
    • Fortalecer la cultura de pago vinculándola a un mejor servicio.
  3. Optimizar la operación del sistema
    • Modernizar sistemas de bombeo y mejorar la eficiencia energética.
    • Automatizar procesos con telemetría y control en tiempo real.
    • Implementar planes de mantenimiento preventivo y predictivo.
    • Garantizar presión adecuada para evitar daños en la red.
  4. Proteger las fuentes de agua y adaptarse al cambio climático
    • Proteger cuencas y zonas de recarga hídrica.
    • Reducir la dependencia exclusiva del bombeo, promoviendo soluciones gravitacionales cuando sea posible.
    • Desarrollar planes de contingencia ante sequías y eventos extremos.
  5. Fortalecer el capital humano e institucional
    • Capacitar continuamente a técnicos y operadores.
    • Blindar la gestión del agua frente a la politización, basándola en criterios técnicos.
    • Impulsar alianzas con organismos internacionales como el BID para financiamiento y asistencia técnica.
  6. Educar y concienciar a los usuarios
    • Promover el uso responsable del agua en hogares, comercios e industrias.
    • Informar sobre el costo real de producir agua potable y su valor social.
    • Reforzar que el agua es un derecho humano, pero también un servicio que debe ser sostenible.

Conclusión
No es un problema de falta de agua ni de infraestructura instalada, sino de control y eficiencia. Si CORAASAN logra reducir pérdidas, mejorar la recaudación y profesionalizar la operación, la continuidad y cantidad de agua para los usuarios mejorará de forma significativa y sostenible.
Quizás me digan usted estuvo ahí y no lo hizo, yo le diría que eso es a muy largo plazo y los iniciamos.

Ultimas Noticias