Dos generaciones, dos intérpretes que tienen en común la fuerza interpretativa y el talento para moverse como peces en el agua por diversos géneros musicales. Hablamos de Maridalia Hernández y Laura Rivera, dos voces exquisitas que gozan del cariño del público y que el próximo 7 de noviembre protagonizarán un concierto en Hard Rock Café Santo Domingo.
Hace pocas semanas, Laura Rivera debutó en un rol protagónico en el teatro con la obra “Perdida Mente”, bajo la dirección de Carlos Espinal, en la que estuvo junto a Cecilia García, Olga Bucarelli, Karina Noble y Pachy Méndez, logrando el reconocimiento de la crítica especializada y del público en Santiago y Santo Domingo.
A propósito de su experiencia en el montaje y de lo que representa el encuentro con Maridalia Hernández, Laura Rivera comparte detalles de la propuesta.
Sí, completamente. Para mí fue un reto, obviamente, como me gusta. A mí me gusta retarme, esa es la verdad. Tú sabes que yo todo el tiempo estoy inventando algo nuevo, nunca estoy tranquila.
Pero este me daba un poco de miedo, la verdad, porque yo le tengo mucho respeto a la actuación y, como no soy una actriz de academia, sino que he aprendido lo que he aprendido en las tablas, yo decía: “Este es un papel que amerita un trabajo de estudio y de entrega que yo no había experimentado”.
¡Y aunque sí había trabajado con Carlos Espinal en “Hello, Dolly!”, era un papel completamente diferente. El trabajo de estudio del personaje, para mí, fue esencial para que tú lograras ver lo que viste.
Cuando me dijiste todas esas cosas, de verdad que me sentí extremadamente agradecida, y como que valió la pena todo el esfuerzo. O sea, quizás me lo puedo creer un chin, que soy actriz, tú sabes.
Fue muy difícil, porque realmente “Perdida Mente” es una obra que trata sobre… Hay un conflicto central, que es el Alzheimer de una de las protagonistas, que era Cecilia García. Yo hacía el papel de Isabela, que era su hija, y es cómo eso afecta a todo el entorno de una familia, a una familia y a las personas cercanas. Y yo siento, y lo he visto, porque mucha gente que ha ido se me acerca a decirme: “Yo era tú”, “Yo soy tú”, “Yo estoy viviendo eso”.
Entonces, todos hemos sido tocados, de alguna manera, por esa situación. Aunque no sea Alzheimer, hay tantas, tantas enfermedades en las que a alguien le toca ser el cuidador, que también le cambia su dinámica, hasta su manera de ser.
Mi personaje era un personaje muy egocéntrico y termina… Hay un arco fuerte en el que creo que le pasa a todo el que vive esa situación: que, por más agotado que tú estés, por más que tú quieras, a veces, que la situación termine, hasta por el bien de la persona que tiene la enfermedad, también hay una parte que es muy fuerte, que es despedirse y dejar ir.
Por Norberto Rubio
