León XIV sigue este jueves hospitalizado tras una operación para extirparle un nódulo canceroso en el pulmón, mientras crecen las interrogantes sobre el impacto que la enfermedad podría tener en su papado, iniciado hace menos de dos años.
El líder de los 1,400 millones de católicos del mundo se sometió el martes a una cirugía en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho.
El Vaticano dijo que los médicos le realizan estudios adicionales para determinar si el cáncer se ha extendido y si será necesario un tratamiento complementario.
Por ahora, el sumo pontífice, de 71 años y nacido en Chicago, debería permanecer al menos algunos días más en el hospital Gemelli de Roma.
Según sus médicos, Luigi Carbone y Stefano Margaritora, la radiografía de tórax muestra una buena recuperación del pulmón operado.
El postoperatorio evoluciona como se esperaba, señalaron.
Una fuente del servicio de prensa de la Santa Sede indicó que el papa pudo trabajar un poco en el hospital, donde se reunió por la tarde con Paolo Rudelli, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano.
León XIV también participó el jueves en una misa celebrada en una capilla improvisada en el décimo piso del centro, donde está su habitación, añadió esta fuente.
En una pancarta colgada de una de las ventanas del hospital, situado al noroeste del Vaticano, se podía leer: “Hematología saluda al papa”.
A pesar de sus progresos, expertos señalaron que el inesperado diagnóstico del papa cambiará de manera fundamental su pontificado en algunos aspectos.
Por Norberto Rubio
