El miedo a un diagnóstico, los mitos sobre los estudios de imágenes y la costumbre de esperar a notar un bulto antes de acudir al médico son algunos de los factores que dificultan la detección temprana del cáncer de mama.
Para la doctora Mirna Santiago, estos obstáculos contribuyen a que muchas pacientes lleguen a consulta cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada.
En conversación con Diario Libre, a propósito del Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, la especialista advierte que identificar el cáncer en sus fases iniciales puede marcar una diferencia importante en las posibilidades de curación y en el tipo de tratamiento que necesitará cada paciente.
Según explica, el cáncer de mama detectado en etapas tempranas puede alcanzar una probabilidad de curación de hasta un 95 %, de acuerdo con los datos que comparte durante la entrevista.
“Cuando hablamos de etapa temprana es una enfermedad que es diagnosticada sobre todo por estudios de imágenes, llámese mamografía y sonomamografía”, señala.
La detección precoz también puede ampliar las opciones quirúrgicas. En determinados casos, es posible intervenir sin necesidad de retirar por completo la mama, dependiendo de las características del tumor y de la evaluación médica.
El cáncer de mama se clasifica en diferentes etapas según su extensión. En la etapa 0, algunas lesiones, como el carcinoma ductal in situ, permanecen confinadas a los conductos mamarios y no han invadido los tejidos circundantes.
En las etapas iniciales, la enfermedad suele estar localizada, mientras que en las más avanzadas puede extenderse a los ganglios linfáticos y a otros órganos.
Cuando se produce metástasis, las células cancerosas pueden alcanzar lugares como el hígado, los pulmones, los huesos o el cerebro. En estos casos, el tratamiento busca controlar la enfermedad, prolongar la supervivencia y preservar la calidad de vida, aunque la posibilidad de curación es considerablemente menor.
Santiago advierte que en República Dominicana persiste una situación preocupante: entre un 60 y un 65 % de los casos se detectan en etapas III y IV. Este escenario refuerza la importancia de mejorar el acceso a las evaluaciones médicas y de evitar que el temor retrase la búsqueda de atención.
Por Norberto Rubio
