“Me explotaron los pies. No siento mis pies. No tengo agua. Voy a volver. Voy a poder”. Con esas palabras, entre el dolor, el llanto y la incertidumbre, Juan Carlos Ávila Espaillat documentó en video los momentos posteriores a la supuesta explosión que lo dejó herido en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El dominicano, de 28 años, habría llegado al conflicto atraído por la posibilidad de obtener mejores ingresos y terminó enfrentándose a una realidad muy distinta a la que había imaginado. Ahora, mientras se recupera de las heridas sufridas en el campo de batalla, su familia concentra sus esperanzas en que pueda conservar la pierna y superar las lesiones provocadas por la explosión.
De acuerdo con informaciones ofrecidas por su hermano, Carlos Ávila, Juan Carlos se encuentra actualmente con vida, estable y bajo cuidado de las fuerzas rusas. Aunque resultó gravemente herido, los médicos que lo atienden consideran, hasta el momento, que la pierna afectada no está en riesgo de amputación.
La recuperación, sin embargo, será compleja, no sólo la física, también la emocional.
Según explicó su hermano, el joven todavía tiene numerosos fragmentos metálicos alojados en una de sus piernas y deberá ser sometido próximamente a una intervención quirúrgica. La expectativa médica, de acuerdo con el familiar, es que pueda recuperarse y conservar la extremidad.
El episodio ocurrió después de que, según el relato de Carlos Ávila, Juan Carlos y varios de sus compañeros fueran perseguidos por un dron de ataque. En medio de la huida, el dominicano habría pisado una mina, provocando la explosión que le ocasionó las heridas.
El hermano afirmó además que varios integrantes del grupo murieron durante el episodio, entre ellos un compañero identificado como Camilo Vargas.
Las propias publicaciones de Ávila Espaillat permiten observar parte de la dimensión de lo ocurrido. En uno de los videos, grabado aparentemente después de resultar herido, se le escucha repetir que no siente los pies y que no tiene agua, mientras intenta convencerse a sí mismo de que podrá salir con vida de la situación.
“Voy a volver. Voy a poder”, repite entre quejidos.
Posteriormente, en otra grabación, el joven aparece siendo atendido sobre una camilla. En un mensaje posterior, intenta transmitir tranquilidad y asegura que se encuentra bien pese a sus heridas.
Por Norberto Rubio
