Iniciativas separadas que retrotraen la ciudad a la promoción de proyectos sin visión sistémica
Santiago de los Caballeros, República Dominicana.– Las propuestas presentadas recientemente ante el Consejo de Ministros por el autodenominado “Compromiso Santiago” han reabierto un debate que parecía superado en la ciudad: la promoción de una lista de proyectos aislados, desvinculados entre sí y sin articulación con los procesos de planificación estratégica, ordenamiento territorial y gestión metropolitana que actualmente impulsan el Gobierno dominicano, los gobiernos locales y diversos organismos nacionales e internacionales.
La principal debilidad de estas iniciativas no radica necesariamente en el contenido individual de algunos proyectos, varios de los cuales pueden resultar pertinentes, sino en la ausencia de una visión sistémica que los vincule entre sí y con las inversiones estructurantes que ya se encuentran en ejecución o en fase avanzada de planificación.
Un ejemplo evidente es la propuesta de formular un Plan Integral de Movilidad Metropolitana, presentada sin hacer referencia al Monorriel de Santiago, al Sistema Teleférico, a los corredores alimentadores, a las transformaciones derivadas del rescate integral del río Gurabo, a los nuevos puentes proyectados, ni a la red vial asociada al Parque Central y a las conexiones circunvalares que están redefiniendo la movilidad urbana y regional.
Resulta difícil comprender una propuesta de movilidad metropolitana que ignore precisamente las inversiones que constituyen la columna vertebral del nuevo sistema de transporte público de Santiago. Esta omisión proyecta una visión fragmentada que desconoce los esfuerzos de coordinación desarrollados entre FITRAM, el Gobierno Central, los ayuntamientos y organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los cuales han promovido una movilidad integrada basada en la intermodalidad y la inclusión de todos los usuarios del sistema.
La misma desconexión se observa en la propuesta relacionada con la Autovía del Ámbar. Aunque se trata de una infraestructura estratégica para fortalecer la relación económica y logística entre Santiago y Puerto Plata, la iniciativa fue presentada sin establecer vínculos con los actuales planes de movilidad regional, con la red de transporte público en construcción ni con la estrategia de competitividad territorial del Cibao. En consecuencia, se plantea una obra aislada en lugar de una pieza integrada dentro de una red regional de conectividad.
En materia de seguridad ciudadana ocurre una situación similar. La propuesta de construir una nueva sede regional de la Policía Nacional y del Ministerio Público constituye una iniciativa positiva; sin embargo, fue presentada sin relacionarla con las inversiones ya aprobadas para fortalecer el sistema integral de emergencias y seguridad. Llama la atención que no se establezca ninguna conexión funcional con la nueva sede regional de la Cruz Roja Dominicana en el entorno del Parque Central, ni con las instalaciones operativas del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, elementos fundamentales para construir una visión coordinada de gestión de riesgos, seguridad pública y respuesta ante emergencias.
La situación es aún más preocupante en el ámbito cultural. Santiago cuenta actualmente con una agenda cultural concertada y aprobada mediante procesos participativos impulsados por el Ayuntamiento de Santiago, el Ministerio de Cultura, gestores culturales, artistas y organizaciones del sector. Sin embargo, la propuesta de un supuesto Plan Integral de Cultura, Patrimonio y Turismo fue elaborada sin consulta con más de 250 artistas y gestores culturales vinculados a dichos procesos.
Además, la iniciativa incurre en una contradicción conceptual al separar patrimonio y cultura como si fueran dimensiones independientes, mientras incorpora el turismo sin evidenciar procesos de diálogo con las principales instituciones del sector, entre ellas el Clúster Turístico de Santiago, ADOMPRETUR, Visit Santiago y otras entidades especializadas. Este proceder reproduce prácticas centralizadas y excluyentes que contradicen los principios contemporáneos de gobernanza cultural y participación ciudadana.
Finalmente, surge la propuesta de crear un Centro Agroalimentario Regional, presentada sin explicar su relación con el Merca Cibao, ni con los esfuerzos de modernización y reestructuración del Hospedaje Yaque impulsados por la Presidencia de la República, el Ayuntamiento de Santiago y la Asociación de Mayoristas en Provisiones de Santiago (AMAPROSAN). La ausencia de articulación institucional genera incertidumbre sobre si se pretende complementar, duplicar o sustituir infraestructuras ya existentes y procesos que han consumido años de planificación y consenso.
Más que nuevas listas de proyectos, Santiago necesita fortalecer la cultura de la planificación estratégica territorial, la coordinación interinstitucional y la construcción de consensos. Las ciudades competitivas del siglo XXI no avanzan mediante la acumulación de iniciativas dispersas, sino a través de proyectos articulados dentro de una visión compartida de largo plazo.
El principal reto no consiste en anunciar nuevas obras, sino en garantizar que cada propuesta contribuya a consolidar un modelo integrado de desarrollo urbano, movilidad, seguridad, cultura, turismo y competitividad económica. Volver a promover agendas fragmentadas y desconectadas significaría retroceder hacia prácticas que históricamente limitaron la capacidad de Santiago para construir una verdadera gobernanza metropolitana y territorial.
Finalmente los proyectos tampoco mencionan si rescatan la iniciativa de Santiago 2035 recientemente firmada para desarrollar otro plan de desarrollo integral de la ciudad.
