El rey Juan Carlos I presentó este domingo sus memorias como un último legado a los españoles que, junto a las instituciones democráticas, según dijo, le ha permitido vivir en paz durante los últimos 50 años, y calificó de “más temeraria que prudente” su decisión de escribirlas.
Ese legado, añadió, consiste en “escribir mi parte de verdad, con autenticidad y sinceridad”, además de las instituciones democráticas que, según dijo, han permitido a los españoles “vivir en paz desde hace 50 años”, subrayó el monarca al recibir el Premio Saint-Simon por Reconciliación, escrito junto a la autora francesa Laurence Debray, en la pequeña localidad de La Ferté-Vidame (Eure-et-Loir, a unos 135 kilómetros de París).
En una entrevista concedida el pasado año a France 3 con motivo de la publicación de su libro de memorias “Reconciliación”, Juan Carlos I reconoció que durante sus 39 años de reinado (1975-2014) cometió “errores”, aunque afirmó que no se arrepiente de su pasado ni tiene “remordimientos”.
El rey emérito dijo que, si pudiera volver atrás, tendría “más cuidado” y expresó su deseo de que los españoles comprendieran sus actuaciones y lo perdonaran.
“Yo, realmente, he servido a España y a los españoles y a veces no he prestado atención a mi familia”, afirmó.
Durante la entrevista con el periodista Stéphane Bern, Juan Carlos I reivindicó su papel en la transición democrática y habló de su relación con Francisco Franco, su hijo, Felipe VI, y su padre, Juan de Borbón. También respondió a preguntas sobre los escándalos económicos y amorosos que marcaron la última etapa de su reinado.
Preguntado sobre si se arrepentía de algo, respondió de forma tajante: “No”. Ante la pregunta de si tenía remordimientos, contestó: “No, intento no tener ninguno”.
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Por Norberto Rubio
