Liangie Ramírez Reyes salió a divertirse como lo haría cualquier niña de 11 años durante un fin de semana. Lo que debía ser un momento de entretenimiento terminó, sin embargo, con su vida y dejó a su familia y a toda una comunidad sumidas en el dolor.
Su muerte no solo enluta a Hato Mayor del Rey. También pone bajo escrutinio la supervisión con la que las autoridades permiten la instalación y operación de los juegos mecánicos que forman parte de las fiestas patronales y otras actividades de entretenimiento en distintas provincias de República Dominicana.
Este lunes 28 de septiembre, a las 9:00 de la mañana, sus padres acudirán a la Oficina de Atención Permanente del Palacio de Justicia de Hato Mayor. Allí comenzarán las primeras de varias audiencias contra Simón María Estévez Ramos, propietario de Estévez Park, empresa a la que pertenecen los juegos mecánicos involucrados en el accidente.
“Respecto al caso, se agrava un poco más porque ya hay una fallecida. Tanto el Ministerio Público, como nosotros como representantes de ellos, presentaremos otro calificativo jurídico”, explica el abogado de la familia, José Luis Rivera.
Antes de la muerte de Liangie como consecuencia de la caída del juego La Estrellita, la querella se sustentaba en el artículo 112 del Código Penal. Ahora incluiría también los artículos 91 y 116, que contemplan, respectivamente, el homicidio doloso y penas complementarias para personas jurídicas, además de otras infracciones que pudieran determinarse tras analizar los hechos.
Según el abogado, Estévez Ramos intentó acercarse a la familia, pero hasta ahora sus integrantes rechazaron cualquier contacto con el imputado. Rivera señala que esa compañía llevaba años visitando la ciudad con los mismos juegos mecánicos.
Sobre las instalaciones, afirma que “cuando uno las ve de lejos parecen una carcacha, algo como que está abandonado. No se le ven las condiciones pertinentes, mucho menos al visualizarlas de cerca”.
Rivera indica que existe una certificación emitida por un técnico del Cuerpo de Bomberos en las que se establece que la instalación estaba apta para operar porque contaba con una entrada y una salida de emergencia. Sin embargo, sostiene que no existe un informe pericial que determine las condiciones de la máquina.
Junto a La Estrellita había una feria completa con unos seis juegos. “Los instalaban y duraban, tenían el permiso de tal día a tal día. Ya de ahí, cuando la quitaban, iban a otra. Lo que pasó aquí pudiera haber podido pasar en cualquier otro pueblo”, advierte.
Mediante un comunicado, la Alcaldía de Hato Mayor del Rey y el Comité Organizador de las Fiestas Patronales anunciaron la suspensión de todas las actividades del sábado 26 y el domingo 27 de septiembre, como “muestra de solidaridad y respeto” ante el fallecimiento de la preadolescente.
Por Norberto Rubio
