El belga Francis Halzen ganó este martes el premio Nobel de Física por el descubrimiento de neutrinos de alta energía, unas partículas subatómicas procedentes de fuera de nuestra galaxia.
Este físico de 82 años fue recompensado “por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”, informó el comité Nobel, reunido en Estocolmo.
“El premio de este año trata sobre mensajeros fantasmales procedentes del espacio”, declaró Ellen Moons, secretaria general de la Real Academia Sueca de Ciencias, en una rueda de prensa.
La “visión y el liderazgo científico” de Halzen han sido fundamentales para el Observatorio de Neutrinos IceCube, afirmó la Academia, que lo describió como “un kilómetro cúbico de hielo equipado con sensores de luz”.
Gracias a este observatorio, los investigadores pueden “captar neutrinos, partículas subatómicas raras, de procesos extremadamente ricos en energía en el universo lejano”.
“Este Premio Nobel tiene que ver con un cubo de hielo gigante situado en el Polo Sur de nuestro planeta. El cubo de hielo permite la detección de neutrinos”, explicó a los periodistas la profesora Eva Olsson, miembro del Comité Nobel de Física.
Halzen nació en Tienen (Bélgica) y es profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.
“Ha sido una gran sorpresa y, obviamente, no me lo esperaba”, declaró el físico por teléfono en la rueda de prensa poco después de que se anunciara el premio.
“Pero es un gran placer saber que me han concedido este premio”, añadió.
La academia explicó que los neutrinos de alta energía se crean en los mismos entornos que otras partículas.
Por Norberto Rubio
