La amenaza de un peligro catastrófico por el avance de la inteligencia artificial ha desatado un debate mundial sobre cómo debe ser regulada.
habló con personas de distintos países sobre sus temores y esperanzas respecto al futuro de la IA, mientras los principales laboratorios estadounidenses piden una desaceleración coordinada de sus trabajos más avanzados en esta tecnología.
La estudiante de publicidad Catalina Cruz, de 19 años, considera que la IA “nos está haciendo más estúpidos” porque “la gente ya no es capaz de pensar por sí misma”.
“También está el problema medioambiental, porque consume demasiada agua”, añadió, y sostuvo que esta tecnología “definitivamente” necesita regulación.
Sin embargo, Constanza Medel, terapeuta ocupacional de 29 años, ve la IA “como un beneficio, siempre que uno tome las precauciones adecuadas”.
En el centro de Roma, la arquitecta Frida Awrohum, de 43 años, dijo que intenta utilizar herramientas de IA en su vida profesional porque le aportan ideas nuevas.
“Pero, en mi vida privada, todavía me dan miedo”, confesó, y añadió que prioriza el aspecto “humano” de su trabajo.
Diego Sermattei, de 18 años, afirmó que la IA puede ser muy útil para estudiantes como él, porque “solo tienes que buscar algo y lo encuentras enseguida”.
“A veces, cuando comparto mi vida personal con la IA, pienso: ¿habría algún ser humano capaz de responderme tan bien como lo hace la IA?”, dijo la estudiante Astrid Anindya, de 18 años.
Anindya utiliza varios chatbots para buscar información y obtener ayude en redactar de forma eficaz sus solicitudes de empleo.
Por Norberto Rubio
