Los Diamondbacks libran una carrera por llegar a los playoffs que promete definirse por centímetros y el domingo en Houston se pasó un gran susto cuando un batazo de Ketel Marte en el tercer episodio golpeó en el casco a Geraldo Perdomo, quien corría a la inicial, cayó al suelo, dejó el partido con sospechas de contusión.
No pasó a mayores y ya el lunes jugó. El hainero, con una línea ofensiva de .251/.359/.365 y OPS de .754, no agota un año calibre MVP como 2025, pero es tan fundamental en la estructura de Arizona como el que más y ya devolvió cada dólar que se apostó en Phoenix por él, por su inteligencia, solvencia defensiva y la chispa competitiva.
Al amarrar al campocorto de 26 años con una extensión de cuatro cursos y 45 millones de dólares (2025-2028), la organización aseguró un guante confiable y la columna vertebral de su cuadro interior.
Su verdadero valor no siempre se refleja en los titulares y highlights, pero resulta indudable en el vestuario y en el box score tradicional y avanzado. A la defensa, el dominicano se ha consolidado como un ancla. Su rango de cobertura, la fluidez con la que completa el doble matanza y un brazo certero le permiten congelar situaciones de peligro y evita desestabilizarían al cuerpo de pitcheo.
Este año, solo las ocho carreras salvadas con la defensa de Otto López (Marlins) superan a Perdomo (7) en la Liga Nacional entre los torpederos. En toda la MLB, solo Taylor Walls (Rays, 19) va delante. Lidera el equipo en partidos disputados (140 de 145), es máximo en asistencia entre los shortstop (332) y porcentaje de fildeo (.987) en el Viejo Circuito y hace 13 outs por encima del promedio, un sólido expediente para competir al Guante de Oro.
A la ofensiva, Perdomo desarticula los esquemas rivales. Como ambidiestro, posee una disciplina en el plato para negociar boletos y extender los turnos, el conector perfecto de la alineación. A eso le suma un corrido de bases agresivo e inteligente; su velocidad le permite estirar sencillos a dobles y ser una amenaza permanente de robo. Igual, altera la concentración de los pitchers cuando se embasa.
Con 3.9 WAR, es un top 15 en su liga. Su liderazgo vocal en el infield, la capacidad para ejecutar jugadas pequeñas y el dinamismo sobre las almohadillas aportan un valor intangible que sostiene al equipo en los momentos de mayor presión.
Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M. Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001. Es editor de Deportes de Diario Libre.
Por Norberto Rubio
