Los resultados de PISA 2025 confirman para el país un escenario prácticamente igual al de 2022 —sin variaciones significativas en matemática y lectura y con una leve, pero constante, mejoría en ciencias. Tanto para Europa como para América Latina y el Caribe los resultados de Pisa están por debajo de lo espera. Es una crísis mundial de aprendizaje significativos en matemática y lectura.
Estos resultados para el país son una señal de alerta. No sería correcto hablar de fracaso del sistema educativo, pero tampoco sería suficiente una actitud conformista.
La conclusión más importante en que el país no ha conseguido convertir sus esfuerzos de inversión, profesionalización docente y reforma educativa en mejores aprendizajes a la velocidad que necesita la sociedad dominicana. El avance en ciencias es alentador, así lo reconoce la OCDE, pero en matemática y lectura el resultado es casi similar al del 2022.
La situación adquiere especial importancia al compararla con los resultados de la Evaluación del Desempeño Docente 2026. En esta evaluación el Ministerio de Educación reportó que en conjunto más de ocho de cada diez docentes quedaron en los rangos superiores, es decir, excelentes muy buenos y buenos.
Estamos, por tanto, ante una aparente contradicción: docentes mayoritariamente bien evaluados, una profesión que ha experimentado una importante mejoría en sus condiciones económicas y, sin embargo, resultados de aprendizajes que permanecen en niveles bajos. El esfuerzo de la sociedad no se refleja en buenos aprendizajes y esto aparenta ser una gran ironía.
El aprendizaje depende de múltiples factores: condiciones socioeconómicas, asistencia, tiempo efectivo de enseñanza, liderazgo escolar, currículo, recursos, participación familiar, clima escolar, disciplina y características de los propios estudiantes.
Pero no es razonable utilizar permanentemente esos factores como excusas para explicar los bajos resultados. Cuando un país- como es el caso de República Dominicana- ha realizado un esfuerzo considerable para mejorar la remuneración y profesionalización docente, evaluar su desempeño y ampliar los recursos destinados a las escuelas, la pregunta obligada es cuánto de ese esfuerzo está llegando efectivamente al aprendizaje de cada niño que es lo misional del sistema educativo. Este es el desafío proncipal del sistema educativo.
PISA 2022 dejó una señal particularmente fuerte: el país mejoró respecto de 2018, pero solamente el 8 % de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior en matemáticas; 25 % en lectura y 23 % en ciencias.
En 2025 en ciencias el porcentaje de alumnos en el nivel 2 es de 25,9, en matemática 9.5 y en lectura 22,0 más bajo que en 2022. En dos áreas ligera mejoría, pero insuficiente.
El país, su clase dirigencial, necesita cambiar el centro de la discusión. Durante años hemos preguntado cuánto se invierte, cuánto gana el docente, cuántas escuelas se construyen, cuántos estudiantes reciben dispositivos, cuántos libros se distribuyen y qué porcentaje de maestros obtiene buenos resultados en la evaluación, cuántos alumnos extranjeros en las aulas, entre otras.
Por Norberto Rubio
