Reynaldo Peguero [email protected]
Como un verdadero golpe de suerte, valoro la reciente visita de trabajo realizada a la cuenca del río Yaque del Norte, organizada por el Ministerio de Interior y Policía y el Ayuntamiento de Santiago, en el marco del programa de Turismo y Seguridad Ciudadana que impulsa la viceministra Ángela Jáquez con una combinación poco frecuente de voluntad política, conocimiento científico-técnico y sensibilidad ambiental.
La jornada permitió recorrer y evaluar más de una decena de balnearios ecológicos ubicados en Santiago (Las Charcas), el municipio Sabana Iglesia y el distrito municipal El Caimito, acompañado por sus alcaldes; espacios de extraordinario valor paisajístico y recreativo que podrían convertirse en referentes nacionales del turismo ecológico o de naturaleza.
El ecoturismo o turismo de naturaleza es un viaje responsable por áreas naturales que busca y gesta conservar el medio ambiente y mejorar el bienestar de las comunidades locales. A diferencia del turismo tradicional de sol y playa, promovido por algunas autoridades ministeriales, prioriza la educación, la sostenibilidad y la mínima huella ecológica, mientras disfrutas del entorno
El recorrido confirmó una realidad conocida por especialistas: el Yaque del Norte posee condiciones excepcionales para consolidarse como un gran corredor ecológico, cultural y turístico.
Sin embargo, también evidenció que el enorme potencial del territorio continúa fragmentado por la ausencia de una gobernanza permanente, de una planificación integral y de una visión compartida entre el Estado, los gobiernos locales, la academia, el empresariado y la sociedad civil.
Es justo reconocer que durante la administración del presidente Luis Abinader, y bajo la dirección del ingeniero Rafael Salazar en la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), se produjo la más importante inversión pública en infraestructura vial y equipamientos comunitarios del Sistema Montañoso Sur de Santiago desde la construcción de las presas de Tavera y Bao.
La mejora de carreteras, puentes, espacios públicos y servicios básicos redujo significativamente el aislamiento histórico de numerosas comunidades y creó condiciones favorables para nuevas iniciativas económicas vinculadas al turismo sostenible.
Igualmente, importante ha sido el trabajo de la Fundación Metrópoli, dirigida por Alfonso Vegara, junto al urbanista César Pérez, con el apoyo de Strategius y numerosas instituciones nacionales. Ese esfuerzo produjo probablemente el estudio técnico más completo sobre el potencial turístico, cultural y ambiental de la cuenca del Yaque del Norte, incluyendo propuestas de arquitectura ecológica, rutas paisajísticas, turismo comunitario y un modelo de desarrollo territorial todavía pendiente de ejecución.
En este proceso, la participación de la viceministra Ángela Jáquez tiene además un profundo simbolismo histórico. Como diputada fue una de las principales impulsoras del nacimiento institucional y financiero del Plan Estratégico de Santiago (PES) y desempeñó un papel destacado durante la aprobación de la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales 64-00.
Hoy continúa promoviendo una visión donde la seguridad ciudadana, la protección ambiental y el desarrollo económico se conciben como objetivos complementarios y no contradictorios.
No obstante, estas voluntades, la mayor debilidad sigue siendo institucional. El Decreto 57-18 creó la Comisión Presidencial para el Manejo de la Cuenca del Río Yaque del Norte con la finalidad de coordinar la gestión integral del territorio. Lamentablemente, aquella iniciativa perdió dinamismo pocos meses después de su creación.
Estudios insuficientemente consensuados, limitada participación socio-territorial, ausencia de veedores independientes como ahora y la falta de continuidad por parte de diversos sectores sociales y empresariales, terminaron debilitando una oportunidad que pudo convertirse en un referente nacional e internacional de gobernanza ambiental.
Conviene señalar con objetividad que esta situación no puede atribuirse exclusivamente al Gobierno central. Las administraciones públicas cambian periódicamente, mientras que la protección de una cuenca hidrográfica, exige instituciones permanentes capaces de trascender los ciclos políticos.
Precisamente por lo anterior, resulta indispensable fortalecer la corresponsabilidad y coherencia entre Estado, municipios, universidades, productores, organizaciones comunitarias, entidades ambientales y sector privado.
Durante la visita de marras participaron representantes del Ministerio de Interior y Policía, Ayuntamiento de Santiago, DIGESSET, POLITUR, Clúster Santiago Destino Turístico (CSDT), Visit Santiago, UTESA, Victoria Gastronomía y otras entidades vinculadas al turismo y cultura regional.
La requisa se concentró principalmente en el complejo Tavera-Bao y en los afluentes asociados a Sabana Iglesia y El Caimito. Sin embargo, también permitió información sensible que constata el notable deterioro físico y ambiental que presentan balnearios emblemáticos como Arroyo Hondo, La Ventana y Aguas Calientes, en San José de las Matas, situación posteriormente confirmada mediante consultas con organizaciones comunitarias y entidades de desarrollo de la Sierra.
La nación todavía no conoce los detalles de inversión y el manejo de los 664.5 millones de pesos (seiscientos sesenta y cinco millones 500 mil de pesos), aportados hace ocho años por el ministerio de la Presidencia para apoyar este proceso en el Yaque del norte.
Existen, sin embargo, avances alentadores que no dependieron de estos recursos. En municipios como Sabana Iglesia, El Caimito, Jánico y Juncalito se observa una mejora apreciable en la calidad de las aguas, favorecida por la incorporación de tecnologías para el procesamiento de la pulpa del café aportadas por el sector privado de la sierra.
Esta transformación merece ser reconocida, ya que los residuos del beneficiado húmedo del café constituyen una de las principales fuentes de contaminación orgánica de las cuencas tropicales. Diversos estudios internacionales estiman que el procesamiento de apenas 25 libras de café puede generar una carga contaminante equivalente a la producida diariamente por alrededor de 100 personas, debido a su elevada demanda bioquímica de oxígeno (DBO).
Pero la conservación no puede descansar únicamente en las buenas prácticas productivas. Los balnearios requieren planes de manejo ambiental que establezcan límites de capacidad de carga, sistemas modernos de manejo de residuos sólidos, monitoreo permanente de la calidad del agua, programas intensivos de reforestación ribereña, senderos interpretativos, señalización ambiental, vigilancia comunitaria, infraestructura turística de bajo impacto y programas permanentes de educación dirigidos a estudiantes y visitantes.
La experiencia internacional demuestra que las grandes cuencas hidrográficas exitosas, como las de los ríos Sena, Rin, Loira o Duero en Europa o Mississippi y Medellín en América, dejaron de concebirse exclusivamente como recursos hídricos para transformarse en verdaderos paisajes culturales.
El Yaque del Norte posee condiciones similares para construir una identidad territorial propia donde naturaleza, historia, gastronomía, producción cafetalera, música, literatura, deportes acuáticos, senderismo y turismo científico, formen parte de una misma estrategia de desarrollo sostenible.
En ese contexto cobra especial importancia la creación del Centro Cultural Río Yaque, con sede en Sabana Iglesia. Este espacio podría convertirse en el principal referente de interpretación ambiental, investigación, memoria histórica y promoción artística de la cuenca. Además de un museo interactivo del agua, el centro podría albergar salas de exposiciones, biblioteca especializada, archivo histórico, laboratorios de educación ambiental, programas de formación de guías turísticos, espacios para emprendedores culturales y un observatorio permanente sobre el estado de la cuenca.
Sería, al mismo tiempo, un símbolo de identidad regional y un importante atractivo para visitantes nacionales e internacionales.
Pero ninguna de estas iniciativas alcanzará resultados duraderos sin una estructura institucional robusta. Ha llegado el momento de transformar la Comisión Presidencial pasada en un verdadero Consejo de Cuenca del Río Yaque del Norte, integrado por representantes del Gobierno central, municipios, universidades, empresas, productores, organizaciones comunitarias y entidades ambientales. Este consejo debe poseer capacidad técnica, continuidad institucional y competencias claramente definidas para coordinar la gestión integral del territorio.
Entre sus funciones prioritarias deberían figurar la construcción permanente de una visión compartida de desarrollo; la formulación y seguimiento del Plan Integral de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca; la coordinación de inversiones públicas y privadas; el fortalecimiento del marco jurídico para la gestión integrada del agua, el suelo y la cobertura vegetal; el monitoreo científico de los indicadores ambientales; la promoción del turismo sostenible y la cultura; así como la articulación de políticas de adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastres.
El río Yaque del Norte representa mucho más que el principal sistema hidrográfico de la República Dominicana. Constituye un patrimonio ecológico, histórico y cultural de alcance nacional. Convertirlo en un destino turístico sostenible exige planificación, inversión, participación social y liderazgo institucional. Pero también requiere comprender que proteger una cuenca no significa únicamente conservar agua: significa construir identidad y sentido de pertenencia, fortalecer comunidades, generar oportunidades económicas y garantizar bienestar de las futuras generaciones.
La pregunta ya no es si la cuenca del Yaque del Norte puede convertirse en un gran destino cultural y turístico. La verdadera interrogante es cuánto tiempo más estamos dispuestos a esperar para hacer realidad un proyecto cuya importancia estratégica resulta cada día más prioritaria.
