Por: Yenifer Gil, M.A.
Coach de Hábitos y Bienestar.
Instagram: yenifergilcoach
Para mantener un crecimiento sostenible es indispensable cuidar nuestra salud fisica y emocional, pues bien sin salud es imposible subsistir, menos poder avanzar.
En la actualidad, la salud ya no se mide únicamente por la ausencia de enfermedades físicas. Cada vez más, se reconoce que nuestro bienestar emocional influye directamente en nuestra calidad de vida, siendo la inteligencia emocional (IE) un factor esencial para mantener un equilibrio integral entre mente y cuerpo.
La inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras emociones, así como de interpretar y responder adecuadamente a las emociones de los demás. No significa anular lo que sentimos, al contrario implica identificar, reconocer y poner nombre a nuestras emociones para gestionarlas de forma correcta.
Es de conocimiento que nuestro cuerpo grita lo que nuestra mente calla. De ahí el vínculo entre salud física y emocional y porqué se hace tan necesario cuidar de ambas y fortalecer las habilidades que nos permitan tener un mejor manejo de nuestras emociones frente a los momentos retadores de cada día.
Poseer un alto nivel de IE ayuda a manejar mejor el estrés, experimentar menos ansiedad, depresión y a mantener hábitos de vida más saludables. La IE es indispensable tanto para la vida personal como profesional. Es de hecho una de las habilidades que se toman en cuenta al momento de reclutar a los profesionales ya que los líderes se enfrentan a mucha presión en el logro de los objetivos institucionales.
La inteligencia emocional está intimamente ligada a nuestro crecimiento, ya que fortalece nuestro sistema inmunológico, nos permite manejar las situaciones de una manera diferente evitando el estrés crónico y la tensión emocional prolongada. Por lo que se entiende que quienes tienen más elevado el nivel de inteligencia emocional pueden gestionarse de manera más consciente, fomentar la resiliencia y la estabilidad, elementos necesarios para crecer y expandirnos.
En otras palabras, cuidar nuestra mente también es cuidar nuestro cuerpo y esto trae consigo mejores resultados tanto en lo personal, profesional y social, pues nos da la posibilidad de crear vínculos sanos que nos impulsan y son soporte para nuestra estabilidad y crecimiento.
Sin embargo, desarrollar la inteligencia emocional requiere compromiso y práctica. Actividades como la meditación, la reflexión personal, la escritura de emociones o la terapia psicológica son herramientas efectivas para fortalecer esta capacidad; las cuales te motivo a explorar.
En conclusión, la inteligencia emocional no es solo una habilidad deseable en el ámbito profesional o social; es un componente vital para la salud integral. Aprender a reconocer y gestionar nuestras emociones es, en última instancia, aprender a cuidar de nosotros mismos de manera profunda y consciente para vivir en abundancia, expansión, de forma más plena, equilibrada y saludable.
