El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) informó que la adolescente de 13 años vinculada a la desaparición de un niño de cuatro años en Los Tres Brazos, posteriormente localizado junto a ella en Capotillo, había abandonado en varias ocasiones centros hospitalarios y de acogida, pese a encontrarse bajo medidas de protección solicitadas por el Ministerio Público.
La institución explicó que la menor, identificada por las iniciales J. G., ingresó al Sistema Nacional de Protección el pasado 23 de septiembre, después de que las autoridades detectaran vulneraciones de sus derechos en el entorno familiar.
Según el Conani, las investigaciones preliminares indican que la adolescente, de quien se presume que presenta una condición de salud mental, había abandonado un hospital sin autorización antes de su ingreso al sistema de protección.
Posteriormente fue acogida en el programa de atención residencial de la Fundación Cristiana Ama a Tu Prójimo, donde protagonizó varios intentos de salida no consentida, algunos de los cuales consiguió materializar.
La última salida de ese centro se produjo el 28 de septiembre. El Conani aseguró que notificó el hecho al Ministerio Público y a las instancias correspondientes, y que se activaron las coordinaciones necesarias para localizarla y procurar su reingreso a un centro de acogida.
Sin embargo, la adolescente volvió a aparecer en distintos establecimientos hospitalarios sin que se consiguiera mantenerla bajo protección.
El 30 de septiembre, el Hospital Marcelino Vélez Santana comunicó a la oficina municipal del Conani en Santo Domingo Norte que la menor se encontraba en sus instalaciones.
Al día siguiente, el Departamento de Trabajo Social del Hospital Infantil Robert Reid Cabral informó también de su presencia. La institución coordinó entonces con el Ministerio Público la aplicación de una medida de protección, pero cuando las autoridades acudieron a intervenir, la adolescente había abandonado nuevamente el establecimiento.
El Conani defendió las actuaciones del sistema y recordó que los programas de atención residencial son espacios de protección y no centros de privación de libertad.
Explicó que las salidas no consentidas se producen cuando los menores abandonan por iniciativa propia los establecimientos, una situación que puede estar relacionada con dificultades conductuales o antecedentes de vida en las calles.
Por Norberto Rubio
