El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó este martes la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas para reivindicar el poder militar de su país, amenazar a Irán si no alcanza un acuerdo, exigir a México mayores acciones contra los carteles del narcotráfico y pronosticar la caída del Gobierno cubano.
En su intervención ante la 81ª sesión de la Asamblea General, Trump presentó su política exterior como una combinación de negociación y fuerza. “Mientras otros han hablado, yo he actuado”, afirmó al defender las decisiones adoptadas por su administración y asegurar que Estados Unidos vuelve a ocupar una posición de fortaleza internacional. La Casa Blanca destacó esa frase como uno de los ejes centrales de la intervención.
Irán ocupó una parte central del discurso. Trump reiteró que no permitirá que Teherán disponga de armas nucleares y defendió las acciones militares estadounidenses e israelíes contra el país. Al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de una salida negociada y aseguró que eventualmente podría alcanzarse un acuerdo.
La advertencia fue, sin embargo, explícita: planteó que Estados Unidos tiene capacidad para “aniquilar” a Irán si no se alcanza un acuerdo que permita terminar la guerra.
Trump volvió así a combinar amenazas militares con una oferta de negociación, mientras se presentó ante los demás jefes de Estado como un mandatario que, según afirmó, ha conseguido resolver conflictos que otros gobiernos dejaron abiertos.
América Latina tuvo un peso inusual en la intervención. Trump calificó a México como “el epicentro de la violencia de los carteles” y sostuvo que resulta “inaceptable” que Estados Unidos comparta unas 2,000 millas de frontera con un territorio que describió como controlado por organizaciones criminales. Exigió al Gobierno de Claudia Sheinbaum “recuperar el control” de su territorio, aunque también afirmó que mantiene una “muy buena relación” con México.
El presidente recordó que su Gobierno declaró a los carteles organizaciones terroristas y defendió las operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas. Los comparó con el Estado Islámico y sostuvo que sus integrantes deben ser eliminados, detenidos o expulsados.
Trump amplió esa advertencia al resto del hemisferio occidental. “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno” y, si fuera necesario, utilizará su poder militar para proteger sus intereses nacionales, declaró. La Casa Blanca recogió esa afirmación como parte central de la nueva doctrina expuesta ante la ONU.
Como demostración de esa capacidad citó las acciones de Estados Unidos en Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron en enero pasado a Nicolás Maduro y lo sacaron del país. Trump presentó esa operación como prueba de que Washington está dispuesto a emplear directamente su poder militar en el hemisferio.
Cuba fue otro de los blancos de Trump. El presidente describió al Gobierno comunista como un Estado fallido sometido a una presión sin precedentes y aseguró que “caerá”, aunque no explicó cómo ocurriría ese desenlace. También reiteró que su administración busca un “cambio fundamental” en la isla.
Por Norberto Rubio
