A comienzos de los años 2000, Magnum Martínez visitó por primera vez la República Dominicana. Casi dos décadas después, en 2022, el Masters Surf Reunion lo llevó de vuelta a Playa Encuentro, Cabarete, Puerto Plata, para competir.
“Ahí fue que volví a reconectar con esa área. Conocí bien Playa Encuentro y vi lo lindo que es ese lugar, la comunidad bella que hay ahí y las olas excelentes”, contó el surfista venezolano.
Desde entonces, Martínez calcula que ha regresado unas cinco veces y ha procurado participar casi todos los años en el Masters, al que considera uno de sus eventos favoritos.
Su experiencia forma parte de un segmento que gana terreno en la industria turística mundial: el turismo deportivo, que comprende los viajes para participar en actividades deportivas o presenciarlas como espectador.
Este segmento representa alrededor del 10 % del gasto turístico mundial, según ONU Turismo. Para 2025, su tamaño fue estimado en 672,000 millones de dólares en el informe Sports for People and Planet 2026, del Foro Económico Mundial.
En República Dominicana, esta actividad también atrae visitantes internacionales. Según el Ministerio de Turismo, en 2025 se registraron 43,982 llegadas de no residentes por motivos deportivos.
Pero más allá de las competencias, ¿puede el país convertir ese flujo de visitantes en una actividad turística sostenida durante todo el tiempo?
Las competencias también generan demanda de servicios vinculados al surf, como clases, alquiler de tablas y entrenadores, explicó Emanuel Knudsen, fundador de Soul Surfers Dominican Republic.
Para Knudsen, el reto es aprovechar el interés que generan las competencias para atraer visitantes durante todo el año.
“Así, el surf no dependería solamente de competencias, sino que se convertiría en una razón permanente para visitar Cabarete y también en una fuente de oportunidades para la comunidad local”, consideró.
Por Norberto Rubio
