La victoria del presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil refleja la capacidad del líder progresista para defender sus programas sociales y movilizar a los sectores que temían un regreso del bolsonarismo al poder.
Tras terminar la primera vuelta por detrás del senador del ultraderechista Partido Liberal (PL) (45 % contra 47 %), Lula consiguió revertir el resultado en la segunda (51.8 % contra 48.2 %) con una remontada inédita desde la redemocratización del país en 1985.
Las siguientes fueron las claves de la remontada:
La campaña de Lula convirtió el temor a un nuevo gobierno bolsonarista en uno de sus principales motores de movilización.
El presidente y sus aliados advirtieron sobre los riesgos de un eventual retroceso en los derechos sociales, la protección ambiental y las instituciones democráticas con un eventual regreso de la ultraderecha al poder.
La estrategia buscó recordar a los electores las controversias del gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), especialmente durante la pandemia de covid-19, y las tensiones institucionales que desembocaron en los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los tres poderes en Brasilia.
La advertencia sobre un posible regreso de ese escenario permitió a Lula movilizar a sectores que, aunque críticos con su gestión, consideraban que una victoria del senador podía representar un riesgo mayor.
La reivindicación de las políticas sociales fue otro de los pilares de la campaña. Lula defendió el programa de distribución de subsidios a los pobres “Bolsa Família” como una herramienta para combatir la pobreza.
La defensa de esas ayudas permitió al presidente reforzar su vínculo con los sectores de menores ingresos, especialmente en el nordeste, la región más pobre del país y donde mantiene una base electoral consolidada.
La elección también mostró que el rechazo a la familia Bolsonaro logró imponerse al desgaste del presidente.
Por Norberto Rubio
