En medio de la crisis de vivienda que enfrenta España, los dominicanos que han hecho de Madrid su lugar de residencia tampoco escapan a las dificultades. Encontrar una vivienda a un precio que puedan pagar se ha convertido en uno de los principales obstáculos para establecerse en la capital española.
La experiencia de Roberto Martínez G., dominicano residente en Madrid, refleja esa realidad. A su juicio, el problema fundamental está en la distancia entre los ingresos de los trabajadores y lo que cuesta alquilar una vivienda. “El mayor problema que existe aquí es el costo del alquiler versus el ingreso por el salario de los empleados, no solo dominicanos, sino en sentido general”, explica.
Martínez señala que un piso pequeño puede costar entre 800 y 1,400 euros mensuales (entre 53,600 y 93,800 pesos), dependiendo de la zona y sus características. Para una persona con ingresos próximos a los salarios más bajos del mercado laboral, destinar esa cantidad únicamente a la vivienda resulta difícil de sostener cuando además debe pagar alimentación, transporte, electricidad, agua, comunicaciones y otros gastos cotidianos.
Los datos del mercado respaldan la percepción de que la presión sobre los alquileres continúa. En agosto de 2026, el precio ofertado en Madrid alcanzó los 23.3 euros por metro cuadrado al mes, un 5.1 % más que un año antes, según Idealista, el principal portal inmobiliario español. Un apartamento de 50 metros cuadrados, tomando esa referencia como promedio, rondaría los 1,165 euros mensuales, equivalente a 78, 000 pesos.
La alternativa para muchos es alquilar únicamente una habitación. Es lo que ocurre con Sofía Cruz, becaria que reside en Madrid. “Pago 400 euros (27,000 pesos) de alquiler con gastos incluidos, un precio razonable en comparación al alquiler en Madrid y vivo en una zona súper céntrica”, explica. La ventaja económica, sin embargo, tiene una contrapartida: comparte una vivienda pequeña con otras cuatro personas.
La compra tampoco representa una salida sencilla. Martínez asegura que los precios de las viviendas nuevas que ha encontrado se sitúan con frecuencia por encima de los 350,000 y 400,000 euros, mientras propiedades antiguas pueden rondar los 200,000 o 250,000 euros. “Imagínese usted para unos jóvenes poder pagar eso”, plantea.
Los precios de oferta actuales ayudan a dimensionar el problema. En septiembre de 2026, la valoración media de la vivienda en venta en Madrid se situaba en 5,857 euros por metro cuadrado, aunque con enormes diferencias entre distritos: desde 3,254 euros en Villaverde hasta 9,780 euros en Salamanca. A ello se añade que el Banco de España informó en julio que las entidades habían endurecido durante el segundo trimestre de 2026 los criterios o condiciones para conceder crédito, incluido el destinado a vivienda.
A la falta de vivienda asequible se suma el debate sobre la incidencia de los alquileres turísticos y de corta duración. Su expansión ha retirado parte de las propiedades del mercado residencial tradicional en determinadas zonas de alta demanda turística, especialmente en los centros urbanos, aunque no constituye la única explicación del encarecimiento de la vivienda.
Un estudio del propio Ayuntamiento de Madrid reconoce que distintas investigaciones relacionan el crecimiento de las viviendas de uso turístico (VUT) con dos efectos sobre el mercado residencial: reducción de la oferta disponible para residentes y presión sobre los precios. El informe advierte, sin embargo, de que intervienen otros factores y que la relación varía entre distritos y barrios.
El fenómeno llegó a adquirir dimensiones importantes en la capital. Según datos del Instituto Nacional de Estadística citados por el Ayuntamiento, Madrid tenía 22,435 pisos turísticos en agosto de 2024. Tras las medidas adoptadas para restringir y ordenar esta modalidad de alojamiento, la cifra había descendido a 13,431 en mayo de 2026, una reducción del 40 %.
Por Norberto Rubio
