Me tocó cubrir el “lado oscuro” de una historia. Reporté los detalles de la muerte a tiros, a manos de la Policía, de un hombre. Aneury Santiago Estévez, buscado por las autoridades, por robo violento. El hecho quedó grabado en cámaras el pasado martes en la tarde.
No me deja de sorprender lo complejo que es el ser humano. Y cada vez que salgo a la calle me doy cuenta de que las historias tienen más de dos caras.
La hermana de Aneury Santiago Cabrera Estévez, Judith Estévez, dice que sí, que él era ladrón y duró parte de su vida en la cárcel. Pero que nunca tocó una pistola y que no andaba con un arma de fuego cuando fue interceptado por agentes del Dicrim.
Según Judith, le apodaban La Araña, y no “Piraña”, ni mucho menos “Lucifer”. Denuncia que no debió morir así y asegura que irá a la Justicia.
El presidente Abinader advierte a todos los buscados por las autoridades que se entreguen o serán capturados.
Mientras, la Policía Nacional deja colgado su nuevo uniforme y vuelve a las viejas andanzas de los “intercambios de disparos”, pero a plena luz del día y sin tomar en cuenta que en la actualidad todo queda grabado.
De acuerdo a la Policía, Aneury Cabrera era buscado por su presunta vinculación con asaltos a mano armada y robo con violencia. Según la institución, murió herido de bala al presuntamente enfrentar a una patrulla del Dicrim. La institución del orden dijo que ocupó en la escena una pistola marca RETAY XR, calibre .380, un cargador y tres cápsulas del mismo calibre, “que presuntamente portaba de manera ilegal”.
Sus vecinos en El Manguito dicen que robaba, pero que era “buena persona”, que lo hacía por sus vicios, pero que era bueno con ellos y los cuidaba. Residentes del ensanche La Paz decían que “era un ladronazo” y mantenía en zozobra la zona, pero que al momento del hecho no iba armado.
Las cámaras de seguridad, cuyos videos se viralizaron en redes sociales, muestran cómo Aneury iba caminando por la calle, es interceptado sin mediar palabra por agentes, recibe un disparo, cae al suelo y es rematado. Luego es montado en la parte trasera de una camioneta. Todo en menos de un minuto. No se visualiza un enfrentamiento.
Con la muerte de Aneury, al 13 de octubre suman 21 las ejecuciones policiales disfrazadas de “intercambios de disparos” en lo que va de octubre. Todo esto se da en el marco de la reelección de la República Dominicana, por segundo año consecutivo, como miembro el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Algunos dirían “coherencia, Magaly”.
Por Norberto Rubio
