El pontífice inició este viernes una gira de 12 días por Uruguay, Argentina y Perú, con 36 intervenciones públicas y unos 31,000 kilómetros de recorrido. Su exigente agenda recuerda los viajes de Juan Pablo II y Francisco, quienes mantuvieron sus compromisos internacionales pese a sus problemas de salud.
Catorce desplazamientos aéreos, 36 intervenciones públicas, diez ciudades y unos 31,000 kilómetros en apenas 12 días. Ese es el desafío físico que afronta el papa León XIV, de 71 años, quien llegó este viernes a Uruguay, poco más de tres semanas después de someterse a una cirugía por cáncer de pulmón. Además de Uruguay, la gira incluye Argentina y Perú, y pondrá a prueba su resistencia en un momento en que todavía se recupera de la intervención.
El avión del pontífice despegó a las 7:05 de la mañana, hora de Roma (6:05 GMT), del aeropuerto de Fiumicino. Sonriente y bajo la lluvia, León XIV saludó antes de abordar la aeronave que lo trasladaría a Montevideo, primera escala de un recorrido que concluirá el 17 de noviembre.
La intensidad del itinerario recuerda los desplazamientos de Juan Pablo II, quien continuó viajando pese al avance de la enfermedad de Parkinson, y los de Francisco, que mantuvo una exigente agenda internacional aun cuando necesitaba una silla de ruedas y enfrentaba recurrentes problemas de salud.
Sin embargo, existe una diferencia importante: León XIV emprende esta gira poco después de una intervención torácica, mientras que sus dos predecesores afrontaron buena parte de sus viajes más difíciles con enfermedades crónicas o limitaciones físicas acumuladas durante años.
El Vaticano asegura que el actual pontífice se encuentra en condiciones de cumplir el programa previsto. Sus médicos autorizaron el desplazamiento después de evaluar su evolución clínica y descartaron la necesidad de adoptar medidas extraordinarias, aunque la magnitud de la agenda y las condiciones geográficas de algunas escalas suponen exigencias adicionales.
León XIV fue operado el 13 de octubre para extirpar un tumor maligno localizado en el pulmón derecho. Durante la intervención, los especialistas retiraron el lóbulo inferior afectado por un adenocarcinoma detectado en una fase temprana.
La operación generó interrogantes sobre la continuidad de sus actividades, especialmente por la proximidad de su primera gran gira latinoamericana.
El 26 de octubre, el Vaticano confirmó que los resultados de los exámenes médicos mostraban una recuperación favorable y que no existían contraindicaciones para realizar el viaje. Los especialistas determinaron que, por el momento, el pontífice no necesitaba tratamientos adicionales contra el cáncer.
El portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, explicó el 3 de noviembre que no se habían previsto medidas médicas extraordinarias y que León XIV contaría con la asistencia sanitaria habitual de los desplazamientos papales.
Por Norberto Rubio
