El voto hispano se convirtió en una de las fuerzas determinantes para comprender las elecciones de medio término celebradas el 3 de noviembre en Estados Unidos. Dos años después de que Donald Trump ampliara considerablemente su respaldo entre los latinos y consiguiera regresar a la Casa Blanca, las investigaciones electorales mostraban un cambio de tendencia: los demócratas recuperaban terreno entre una comunidad cada vez más numerosa, preocupada por el costo de vida y crítica de las políticas económicas y migratorias del presidente.
El giro tenía especial importancia en estados como Texas, Arizona, Nevada, Florida y California, donde la presencia hispana puede influir en contiendas legislativas estrechas. Sin embargo, la magnitud de su contribución a los resultados de cada distrito requiere un análisis del escrutinio y de la participación efectiva, más allá de las preferencias registradas antes de la votación.
El Pew Research Center, uno de los principales centros de investigación sobre tendencias sociales y electorales de Estados Unidos, había documentado el cambio antes de las elecciones. En julio de 2026, el 49 % de los votantes hispanos registrados manifestaba su intención de respaldar a candidatos demócratas a la Cámara de Representantes, frente al 26 % que prefería a los republicanos. Otro 24 % permanecía indeciso o apoyaba otras candidaturas, considerando el redondeo de las cifras.
Estos datos mostraban una ventaja demócrata de 23 puntos porcentuales, aunque no constituían resultados de la votación del 3 de noviembre.
La importancia del voto latino se explica, en primer lugar, por su crecimiento. Cerca de 39 millones de hispanos estaban habilitados para participar en las elecciones de 2026, equivalentes al 16 % del electorado estadounidense, frente al 9 % que representaban dos décadas atrás, según estimaciones demográficas de Pew Research Center.
La expansión incluye a millones de jóvenes que alcanzaron la edad para votar en los últimos años, lo que ha incrementado la relevancia de esta comunidad en la competencia entre demócratas y republicanos.
Su presencia es particularmente importante en Nuevo México, donde representa el 43.3 % de los ciudadanos habilitados para votar; California, con el 33 %; Texas, con el 32.3 %; Arizona, con el 25.4 %; Florida, con el 22.6 %, y Nevada, con el 22.2 %.
La concentración territorial convierte a los hispanos en un electorado especialmente relevante en distritos donde las diferencias entre partidos son reducidas.
El descontento económico constituye una de las principales explicaciones del cambio de preferencias.
Una investigación publicada por Pew Research Center el 16 de octubre encontró que el 86 % de los votantes hispanos registrados consideraba la economía muy importante para decidir su voto al Congreso.
Por Norberto Rubio
