Los Yankees y los Mets vivieron de manera diferente, pero igualmente dolorosa, el impacto de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y “When America Took the Field” (Cuando Estados Unidos saltó al campo), recupera esas historias para mostrar cómo el béisbol terminó convirtiéndose en una de las primeras fuentes de esperanza para una ciudad golpeada por la tragedia.
El documental, producido por MLB Network y estrenado el jueves en Citi Field, reconstruye aquellos días a través de las experiencias de los dos equipos de Nueva York, y puede ser visto de manera gratuita en esta página del portal oficial:
(https://www.mlb.com/news/sept-11-documentary-when-america-took-the-field-premieres-in-new-york)
Del lado de los Mets, la historia conduce inevitablemente al jonrón de Mike Piazza, conectado 10 días después de los ataques, cuando el equipo regresó al Shea Stadium.
Mientras que en el caso de los Yankees, la película recuerda el recorrido que llevó al equipo hasta la Serie Mundial y el papel que desempeñó el béisbol en una ciudad que todavía intentaba recuperar la normalidad.
El jonrón de Piazza quedó grabado como uno de los momentos deportivos más importantes de aquellos días. Terri Tobin, jefa del Departamento de Policía de Nueva York, había pasado más de una hora evacuando sobrevivientes de Ground Zero antes del derrumbe de la Torre Sur.
Las heridas sufridas la llevaron al hospital, desde donde, 10 días después, siguió el regreso de los Mets al Shea Stadium. Horas más tarde vio a Piazza conectar el cuadrangular que, más allá del marcador, representó un destello de esperanza.
“Tenemos esos recuerdos grabados a fuego en la mente”, recordó Tobin durante el estreno, sentada junto a Piazza y otros integrantes de los Mets de 2001. “Pero debo decir que el verdadero destello de esperanza llegó cuando Mike conectó ese jonrón”.
La película también rescata la historia de los Yankees y su recorrido hasta la Serie Mundial, una postemporada cargada de simbolismo para Nueva York.
Entre sus testimonios aparece Ray Sturm, agente del Servicio Secreto que durante la Serie Mundial trabajó de incógnito como umpire, una de las historias que ilustran hasta qué punto el béisbol y la seguridad nacional se cruzaron durante aquellos días.
Por Norberto Rubio
